Canal Siete
miércoles 17 de julio
Alem al 1200

Heladas en Bahía: se congeló la fuente de Lola Mora

El frío se hizo sentir esta mañana en Bahía Banca. Muestra de eso fue la imagen que se pudo ver en la Universidad Nacional Del Sur, en Alem al 1200. La emblemática fuente de Lola Mora amaneció congelada.

Las estación meteorológica que Meteo Bahía tiene instalada en el predio del Conicet marcaba 0,8 grados bajo cero a las 8 de la mañana.

Y las perspectivas son similares para los próximos días. El pronóstico señala que durante el sábado la mínima sería de -3º y una máxima de 10º. El domingo se espera que la mínima descienda a -5º, con una máxima de 9º.

La historia de la obra

Inauguración Lola Mora

Alberto Obiol y Julio César Lucero en 1978, durante la inauguración de la fuente

A diferencia de lo que se cree habitualmente, sólo pertenecen a la artista tucumana Dolores “Lola” Mora los capullos, mientras que el resto de la fuente es de autor desconocido. El grupo fue adquirido en 1951 por Miguel López Francés cuando se remataron propiedades de la mansión de los Paz Anchorena, en la ciudad de Buenos Aires, y luego donado a la UNS.

Las piezas rotaron por varios espacios durante más de una década, hasta que en 1978 se decidió definitivamente su ubicación al frente de la columnata del edificio de Alem 1253.

El grupo está compuesto por una fuente, que consta de una serie de platos tallados superpuestos, sostenidos por columnas centrales ornadas con trigo y flores. La inferior, está rodeada por tres amorcillos, representados como tres niños desnudos. Además, hay dos rosas, que según describe Oscar Félix Haedo, un estudioso de la obra de Lola Mora, tienen éstas características: Una con la forma de un capullo y la otra más desarrollada. Una de ellas es sostenida por tres ninfas con sus bustos descubiertos –a la manera de las cariátides- cubriéndoles el resto del cuerpo sendas túnicas. La cuarta ninfa aparece abrazada a la rosa, asentada sobre un pedestal donde se lee ‘Lola Mora’.

La actitud de las cuatro ninfas es de movimiento, rotando en torno de la flor, que exhibe pétalos exuberantes y encrespados. La otra rosa también es sostenida por varias ninfas de idéntico atuendo, en forma similar, con la variante de que una de ellas, totalmente desnuda emerge del interior de la flor inclinándose hacia el suelo.

Por hallarse todas las obras en conjunto y por haberse comprado y traído a la ciudad todas juntas, durante muchos años existió la convicción de que todo el grupo escultórico pertenecía al cincel de Lola Mora: los capullos, el pedestal de la fuente y los platos, pese a que solamente las rosas contenían su firma.

Sin embargo, la verdadera procedencia de las piezas se conoció a partir de una carta enviada por Arturo Paz Anchorena –nieto de Arturo Z. Paz y Estanislada Anchorena, propietarios de la mansión donde originalmente estaban las piezas-, al diario La Nación, en respuesta a un artículo descriptivo de la obra que publicara Jorge Haedo. Allí, se aclara que: “las dos flores o capullos con ninfas sí son de Lola Mora, y están firmadas. La fuente no. Fue comprada en una marmolería en Roma con otras estatuas, también destinadas al jardín. Las dos flores de Lola Mora no tienen cabida en esta obra”. Más adelante, menciona que “éstas consideraciones no son del caso afirmarlas sólo con recuerdos, que son muchos, sino también con fotografías, que pongo a disposición del señor Haedo por si quiere verlas”(La Nación, 15/5/1978)

De esta forma, se aclara el origen de una parte importante del grupo escultórico, cuyas partes poseen un estilo similar y se integran armónicamente. Así, merced a la decisión de las autoridades de turno, quedó conformado como un nuevo conjunto por colocárselo todo asociado en una misma fuente, frente a la sede de avenida Alem. La empresa de ingeniería local Dummig-Filipich, uno de cuyos socios era docente de la Casa, aportó el hormigón elaborado para realizar la base sobre la que se ubicaría la obra de arte. Además, para el emplazamiento, participaron efectivos del V Cuerpo de Ejército.

La obra fue inaugurada el 18 de diciembre de 1978, con aportes de la Dirección de Electricidad de Buenos Aires para la iluminación, como un regalo de la UNS a la ciudad en el año de su sesquicentenario.

Fuente: Canal Siete y UNS

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