
María Marta vive en el barrio Universitario, desde 2021, denuncia que su casa se está hundiendo debido a un problema con las cloacas, cuya responsabilidad atribuye a la empresa ABSA. Afirma haber realizado reclamo tras reclamo sin obtener respuestas.
“Literalmente se me está hundiendo la casa por una ineptitud de la empresa. Desde 2021 vengo haciendo reclamo tras reclamo y sin respuesta alguna. Tengo un hijo con cinco patologías y yo también tengo problemas de salud. No es digno vivir así”, sostiene.
El problema, explica, comenzó con pérdidas y obstrucciones frecuentes en la red cloacal, agravadas por la saturación de la zona durante el verano, cuando aumenta la cantidad de residentes por ser un sector con edificios y departamentos para estudiantes. A esto se sumó el impacto de las últimas inundaciones, que afectaron con fuerza al barrio.
Según su relato, el daño más grave se produjo cuando personal enviado a destapar la red aspiró la cámara interna de su vivienda, lo que provocó que el sistema reventara hacia el interior. “Desde ahí vengo luchándola. No se hicieron cargo ni ABSA. Ya fui a la Omic, a la municipalidad, a la oficina de discapacidad, y ninguna respuesta”, afirma.
La situación, asegura, pone en riesgo la estructura de la vivienda que construyeron sus abuelos “a pulmón”. “Uno lo puede ver, caminás por el comedor y el piso se hunde. Los dormitorios se están salvando de casualidad. Trato de no tirar agua, me baño calentando agua y usando una jarrita para no empeorar el problema”, describe.
En medio de las pérdidas materiales por la inundación, incluyendo muebles y electrodomésticos dañados, María Marta intenta resistir en su casa. Mientras tanto, continúa golpeando puertas, incluso se comunicó con concejales para buscar una solución política. “Me dijeron que la semana que viene me darán una respuesta, pero mi casa se está viniendo abajo ahora”, reclama.
La vecina denuncia que la gestión de los subsidios tras la inundación fue irregular, “Hay gente que cobró y no le entró ni 10 centímetros de agua. Es una vergüenza”.
Mientras espera una respuesta concreta, asegura que seguirá reclamando, “Es como pedir peras al olmo. Lo tomo con humor porque ya tengo la presión alta. El día de la inundación se me rebalsaron las cloacas, el agua me llegaba a la rodilla, y con eso el problema se agravó. No puedo más”.
Esta entrada ha sido publicada el 8 de agosto, 2025 15:44
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