El Hospital Municipal volvió a quedar en el centro de la escena médica tras concretar un operativo de donación de órganos bajo una modalidad casi inédita en la región, la donación en asistolía controlada. Se trata de apenas la segunda vez que un procedimiento de estas características se lleva adelante en la ciudad y en la Región Sanitaria.
“Para nosotros es un procedimiento más, pero muy importante porque es la segunda oportunidad en la historia de la ciudad, la región sanitaria y del hospital en que se concreta una donación en asistolía controlada. Es algo diferente a lo que venimos haciendo desde hace más de 30 años, pero que representa el presente y el futuro de la procuración de órganos en la Argentina y en los países de vanguardia”, explicó Jonás Bracco, responsable del área de procuración.
Este tipo de operativos, hace décadas, busca ampliar el número de donantes en un contexto de menor cantidad de muertes encefálicas, la causa más frecuente en los procesos tradicionales. En estos casos, el procedimiento se realiza con pacientes internados con enfermedades catastróficas e irreversibles, en los que se acuerda la adecuación del esfuerzo terapéutico y, tras el fallecimiento, se concreta la donación.
En el operativo local, se procuraron riñones, córneas y válvulas cardíacas. Los riñones ya fueron implantados en pacientes de la lista de espera bonaerense, mientras que las córneas y válvulas fueron enviadas a los bancos especializados de Buenos Aires y La Plata para su distribución posterior.
“El proceso duró casi 48 horas y demandó un enorme trabajo logístico. Estuvimos en comunicación constante con Cucaiba y con el Incucai. A 700 kilómetros de los centros de implante, la complejidad es todavía mayor. Pero todo el hospital trabajó en conjunto, desde la terapia intensiva hasta emergencias, porque se trata de un paciente que atraviesa todo ese recorrido”, detalló Bracco.
A nivel estadístico, la ciudad sostiene un promedio de más de 14 donantes por millón de habitantes, en línea con la media nacional y provincial. “Es satisfactorio, pero sabemos que el trabajo nunca termina. La clave es poder generar donantes en el momento en que se produce un fallecimiento y, cuando lo logramos, inmediatamente se ve reflejado el esfuerzo de todo el equipo”, concluyó.
