
Vecinos del barrio Villa Mitre volvieron a manifestar su preocupación por la reiteración de picadas, maniobras peligrosas y ruidos provocados por motocicletas en inmediaciones de la plaza del barrio, una situación que se intensifica durante la temporada estival y que genera malestar, riesgos y problemas de convivencia. El reclamo es impulsado por la Sociedad de Fomento local, que viene recogiendo denuncias desde hace meses.
Paula Dupré, referente de la Sociedad de Fomento de Villa Mitre, explicó que con la llegada del verano el problema se vuelve más visible. “Llegan siete u ocho de la noche, se instalan con heladeritas a pasar la noche y, si bien no hay mayor problemática con reunirse, el tema es estar haciendo piruetas todo el tiempo alrededor de la plaza”, señaló. Según relató, quienes concurren con sus familias deben estar atentos de manera permanente “para que no se suban a la vereda”.
La dirigente vecinal indicó que las motos circulan por las cuatro calles que rodean la plaza a velocidades elevadas. “Cuando agarran la recta de cualquiera de las calles, van a una velocidad muy alta”, advirtió, y puso especial énfasis en el impacto sonoro. “El ruido es una constante todas las noches, con escapes libres y contraexplosiones que despiertan a cualquiera”, sostuvo.
Dupré remarcó que no se trata de un hecho aislado ni reciente. “Esto lo vienen notando los vecinos desde siempre, y en verano se pone más intenso”, afirmó, al tiempo que explicó que la situación se agrava porque “tenemos las ventanas abiertas y se junta mucha más gente”. De acuerdo a su testimonio, el punto de inflexión fue en octubre de 2024, tras una caravana de motos realizada por Halloween. “Nos despertamos todos a la madrugada con el ruido de 300 motos circulando alrededor de la plaza y, a partir de ahí, se fue instalando como lugar de encuentro”, recordó.
Desde la Sociedad de Fomento aclararon que no cuestionan el uso del espacio público como punto de reunión. “No pasa nada con que sea un lugar de encuentro, que se junten a tomar mate a la noche”, indicó Dupré, pero insistió en que el problema surge cuando “circulan dentro de la plaza, pese a la cartelería, y alrededor de la plaza con mucha velocidad, con mucho peligro, haciendo willy y otras piruetas, con escapes libres y mucho ruido”.
A la inseguridad vial y las molestias sonoras se suma la suciedad. Dupré contó que vecinos alertaron sobre residuos acumulados frente a un establecimiento educativo cercano. “Se juntan frente al colegio, comen, toman y dejan todo tirado. Es a diario”, dijo, y detalló que en época de clases “las veredas amanecían llenas de latas de cerveza, botellas y cáscaras de girasol”, una situación que incluso sorprendía al personal del colegio al comenzar la jornada.
Desde la entidad barrial señalaron que el reclamo apunta a lograr mayor control y prevención para preservar la plaza como espacio de encuentro seguro para familias, niños y adultos mayores, y evitar que la zona se convierta en un punto permanente de riesgo y conflicto vecinal.
Esta entrada ha sido publicada el 19 de enero, 2026 14:09
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