En el marco de la columna semanal en Siete Mundo sobre mascotas, el médico veterinario Matías Jiménez brindó una serie de recomendaciones sobre los conejos como animales de compañía, una opción en crecimiento especialmente entre familias con chicos y personas que viven en departamentos. Según explicó, se trata de la mascota no tradicional más común en los hogares, aunque todavía persisten mitos y errores en su crianza.
Jiménez destacó que, gracias a mejores prácticas de cuidado, la expectativa de vida del conejo cambió drásticamente. “Antes se hablaba de animales que vivían unos tres años y hoy estamos viendo conejos de nueve años, con artrosis incluida, producto de una buena calidad de vida”, señaló. En ese sentido, remarcó que, como toda mascota, el conejo necesita alimentación adecuada, higiene, hidratación, refugio y controles veterinarios periódicos.
Uno de los puntos centrales de la charla fue la alimentación, donde el profesional derribó una creencia muy extendida. “Hay un gran mito que es que los conejos comen zanahoria. Eso sale de la tele. En realidad, evolucionaron en ambientes desérticos y su dieta debe basarse principalmente en heno”, explicó. La zanahoria, según precisó, “es una golosina que puede darse una o dos veces por semana”, ya que lo fundamental es el consumo de pasturas que permitan el desgaste natural de sus dientes, que crecen de forma continua.
El veterinario también advirtió sobre el uso inadecuado de alimentos balanceados destinados a la producción para consumo. “El balanceado más común que se consigue es para engorde, no sirve para un conejo mascota porque genera problemas como hígado graso o afecciones cardíacas”, afirmó, y aclaró que existen opciones específicas para conejos de compañía, con correcto balance nutricional.
Otro aspecto clave es la castración, que Jiménez consideró indispensable. “Los conejos no castrados son territoriales y agresivos. La castración mejora la conducta, previene enfermedades reproductivas y permite que el animal sea manso y sociable”, sostuvo. Incluso detalló que, una vez castrado, el conejo puede aprender a hacer sus necesidades en bandejas, “como un gato”.
Finalmente, el especialista recordó cuidados básicos muchas veces ignorados: los conejos no deben bañarse porque su densidad de pelo impide que se sequen y eso puede provocar enfermedades graves; sí deben cepillarse al menos tres veces por semana y realizar dos controles veterinarios anuales. “Son animales muy frágiles. Cuando se enferman, es difícil revertir el cuadro, por eso la prevención es clave”, concluyó Jiménez, al tiempo que remarcó que son mascotas ideales para departamentos, afectuosas y fáciles de cuidar, siempre que reciban el asesoramiento adecuado.
