Bahía

Alquileres estudiantiles en Bahía: “Se consiguen entre $350 mil y $650 mil según la zona”

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Con el comienzo del curso de ingreso en la Universidad Nacional del Sur y el inminente inicio en la UTN, Bahía Blanca volvió a sentir en los últimos días el impacto del arribo de miles de estudiantes provenientes de la región y de otras provincias. El fenómeno reactivó con fuerza el mercado inmobiliario de alquileres estudiantiles, un segmento clave para la ciudad, según explicó el empresario inmobiliario Javier Piñero, al analizar el escenario actual y las perspectivas para las próximas semanas.

“Ya se empieza a notar el movimiento”, aseguró Piñero, al señalar que muchos jóvenes llegan primero “a probar suerte o ver cómo les va” y se alojan de manera provisoria, mientras definen su continuidad académica. En ese marco, advirtió que la demanda se intensifica con el correr de febrero: “Hoy hay buena oferta, pero hacia fin de mes ya suele escasear un poco”.

Al menos en la UNS, cerca del 45% de la población estudiantil proviene de afuera, lo que explica el peso del sector en el mercado de alquileres. En ese contexto, remarcó un cambio estructural en la localización de la demanda a partir del traslado de las aulas con mayor caudal de alumnos a la zona de Altos de Palihue, frente al Bahía Blanca Plaza Shopping. “Eso hizo que la búsqueda ya no esté centrada solamente en el barrio universitario”, explicó, y agregó que el boleto estudiantil gratuito permite hoy que los alumnos se radiquen en distintos puntos de la ciudad sin mayores costos de traslado.

Esa redistribución impactó también en los valores. Según precisó Piñero, los departamentos de un dormitorio, los más elegidos por estudiantes, tienen en centro y macrocentro un promedio que va de 600 mil a 650 mil pesos, con opciones desde menos de 500 mil hasta más de 700 mil, según antigüedad y servicios. En el barrio universitario, en cambio, los precios son entre 10 y 15% más bajos, mientras que en sectores como Altos de la Falda, Bella Vista, Villa Mitre, Pacífico o Pedro Pico, los alquileres pueden ubicarse entre 350 mil y 400 mil pesos, es decir, hasta un 40 o 50% menos. “Eso abre una ventana de oportunidad tanto para los estudiantes como para propietarios que tienen departamentos chicos bien ubicados respecto al transporte”, afirmó.

Piñero también alertó sobre posibles estafas en la búsqueda de alquileres a través de redes sociales, especialmente para quienes no conocen la ciudad. “La inmobiliaria nunca va a pedir una seña por una propiedad que el interesado no fue a ver. Si alguien te dice ‘señamelo que te lo guardo’, eso no existe en un alquiler permanente”, remarcó, y recomendó acudir a inmobiliarias habilitadas o a portales reconocidos. “Nadie, por favor, señe algo que no vio, porque eso es camino directo a una estafa”, subrayó.

En cuanto a los plazos de contrato, explicó que la actual desregulación brinda mayor flexibilidad. “La mayoría se sigue haciendo por 24 meses, pero hoy se puede acordar por seis meses, un año o el tiempo que las partes quieran. Hay libertad para fijar los plazos”, indicó, lo que resulta una alternativa para familias que aún no tienen certeza sobre la continuidad de sus hijos en la carrera elegida.

De este modo, el inicio del ciclo universitario vuelve a poner en primer plano a un mercado dinámico, con mayor oferta territorial, precios variados y la necesidad de extremar recaudos para evitar engaños, en una ciudad donde el movimiento estudiantil sigue siendo uno de los motores del alquiler.

Esta entrada ha sido publicada el 3 de febrero, 2026 18:00

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