Bahía Blanca atraviesa un marcado cambio en los hábitos de consumo a raíz del fuerte aumento en el precio de la carne vacuna, una situación que se profundizó durante enero y se siente con fuerza en las carnicerías de barrio. Así lo señaló Alejandro Poulet, referente del sector cárnico local, al describir un escenario en el que los incrementos de precios obligaron a muchas familias a modificar sus elecciones y la frecuencia de compra.
Según detalló, desde diciembre los precios registraron “una suba importante, entre el 30 y el 40 por ciento”, lo que generó un fuerte impacto en el consumo habitual. “No es que a la gente no le guste más la carne, sino que el bolsillo no lo permite como antes”, remarcó.
En cuanto a valores concretos, precisó que hoy el kilo de asado ronda “entre los 20 y 22 mil pesos”, mientras que cortes tradicionalmente elegidos para milanesas también muestran precios elevados. “La nalga está entre 20 y 22 mil pesos y la bola de lomo o la cuadrada entre 17 y 20 mil, dependiendo la preparación”, indicó. Frente a este panorama, explicó que muchos clientes comenzaron a optar por cortes que rindan más en lugar de los más económicos. “Hoy la gente busca un corte que le rinda, no uno barato que después en casa no rinde”, afirmó.
El aumento sostenido derivó además en un cambio de preferencias hacia otras carnes. “Últimamente la gente se inclinó más por el pollo y el cerdo”, sostuvo Poulet, y ejemplificó: “Un pechito o pulpa de cerdo está entre 10 y 12 mil pesos, cuando una pulpa vacuna vale alrededor de 22 mil”. También señaló que las promociones bancarias ayudan, aunque cada vez menos. “Algunas quedaron un poco obsoletas por el poco reintegro, pero empujan sobre todo los viernes”, comentó.
La dinámica de compra también se transformó en los barrios. “La gente pausó la compra semanal. Son pocos los que vienen y llenan el freezer. Hoy el consumo es más día a día, dos o tres veces por semana”, explicó. Este contexto obligó a los comerciantes a adaptarse. “Antes lo más conveniente era vender volumen. Hoy no se encuentra eso, entonces hay que optimizar el corte para que a la gente le rinda más”, señaló.
De cara a los próximos meses, Poulet anticipó un leve repunte vinculado al inicio de las actividades. “Febrero puede tener un repunte por el comienzo de clases y el movimiento del deporte”, dijo, aunque aclaró que no espera bajas en los precios. “El precio de la carne no va a bajar por los costos, los gastos, la luz, los impuestos y también por la exportación y la demanda externa”, concluyó.
