En Siete Mundo

“La incorporación siempre tiene que ser gradual y nunca forzada”, aconsejó un veterinario

Incorporar una nueva mascota al hogar puede ser una experiencia enriquecedora, pero también requiere planificación, paciencia y respeto por los tiempos de cada animal. Así lo explicó el médico veterinario Matías Jiménez durante su habitual micro de mascotas Siete Mundo, donde brindó recomendaciones clave para sumar un perro o un gato a una familia que ya tiene animales.

“Hay varios parámetros que hay que tener en cuenta, pero lo principal es que la incorporación siempre debe ser gradual y nunca forzada”, señaló Jiménez, quien remarcó que el éxito de la convivencia futura depende en gran parte de cómo se realice ese primer contacto. Según explicó, uno de los puntos centrales es considerar las edades y características de los animales: “No es lo mismo incorporar un cachorro que un adulto. El cachorro suele ser más flexible, pero también más intenso y cansador para un animal adulto”.

El veterinario destacó que cada mascota debe contar con su propio espacio. “Cada animal necesita su refugio, su comedero, su bebedero y su lugar de descanso. Y, sobre todo, hay que respetar los espacios y hábitos del que ya estaba en la casa, evitando cambios bruscos”, advirtió. En ese sentido, sostuvo que los privilegios iniciales del animal residente deben mantenerse y modificarse de manera progresiva.

Sobre la convivencia entre perros, Jiménez explicó que la jerarquía se establece con el tiempo. “El orden de jerarquía se va a dar entre ellos, y muchas veces el perro adulto pone límites al cachorro, lo educa. En líneas generales no hay que intervenir, pero sí estar presentes en los primeros encuentros”, indicó. También aclaró que ese “límite” no implica agresión, sino parte natural del vínculo.

En los casos donde conviven distintas especies, como perros y gatos, el especialista fue enfático: “Si se incorpora un perro a una casa con gato, el perro siempre debe estar con correa al principio, y el gato tiene que tener un lugar en altura donde pueda sentirse seguro”. Además, advirtió sobre señales de alarma a las que hay que prestar atención, como estrés constante, falta de apetito, aislamiento o vocalizaciones persistentes.

Jiménez subrayó la importancia de conocer la historia previa de una mascota adulta. “Un perro adulto ya tiene una conducta definida, vivencias buenas o malas. Hay perros que no se llevan con gatos, y eso hay que evaluarlo antes”, afirmó. También recomendó realizar los primeros contactos en territorios neutrales, como un paseo, y avanzar de forma paulatina.

Por último, el veterinario aconsejó evaluar tamaños, niveles de energía y edades antes de tomar la decisión. “No es lo mismo un cachorro grande con un perro muy pequeño. Todo eso puede generar riesgos durante el juego”, explicó, y concluyó: “Siempre es clave asesorarse con el veterinario de confianza o, si hace falta, con un especialista en conducta para garantizar una convivencia sana”.

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