
La creciente presencia de indumentaria importada y la marcada diferencia de precios con la producción nacional generan un fuerte impacto en el comercio local. Así lo señaló el comerciante Alejandro Herlein, quien describió un escenario de ventas moderadas, altos costos impositivos y consumidores con menor poder adquisitivo.
Herlein explicó que en su local conviven prendas de fabricación nacional e importada para que sea el cliente quien decida. “Una camisa importada, que no se arruga y no se plancha, vale 30 mil pesos. Una camisa nacional de fábrica cuesta 57 mil pesos”, detalló, al tiempo que remarcó que esa brecha condiciona la elección de compra.
Según indicó, la actividad comercial en la ciudad atraviesa un momento de quietud. “La venta viene tranquila. En enero y los primeros días de febrero mucha gente se va de vacaciones y Bahía se queda con poco movimiento. En general el rubro está muy tranquilo”, afirmó. En ese marco, recordó que lleva 17 años con su comercio en la misma ubicación.
El comerciante también hizo referencia a los costos que enfrentan los locales. “El comercio cada vez tiene más impuestos: seguridad e higiene, publicidad, ocupación de vereda pública, IVA, cuentas bancarias, contador. Es imposible sostenerse con esta carga”, sostuvo. A eso sumó el contexto de apertura a productos importados, que llegan con precios significativamente más bajos.
Como ejemplo, Herlein comparó el valor de prendas de vestir formales. “Un ambo de fabricación nacional, de una de las mejores fábricas del país, cuesta alrededor de 390 mil pesos. Un ambo importado, de muy buena tela, sale 250 mil. La diferencia es clara”, señaló. Incluso advirtió que ese precio es similar al costo de alquiler de un ambo usado en casas especializadas de la ciudad.
Pese a reconocer que la ropa importada gana terreno por precio, Herlein remarcó la importancia de la industria nacional. “Detrás de cada fábrica nacional hay mano de obra, hay familias. Por eso ofrecemos las dos alternativas”, explicó. También destacó que muchos clientes valoran la compra presencial. “Vienen, se prueban la prenda y se la llevan en el momento. No todos están dispuestos a esperar 20 o 25 días una compra online”, afirmó.
Finalmente, señaló que en algunos casos los precios locales resultan competitivos frente a plataformas del exterior. “Un ambo importado de alpaca súper 100 a 250 mil pesos, acá lo ves, lo tocás y te lo llevás. La ecuación, para muchos clientes, cierra por todos lados”, concluyó.
Esta entrada ha sido publicada el 6 de febrero, 2026 14:26
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