Bahía

“La idea es que el paciente empiece y termine su tratamiento oncológico sin dañar el corazón”

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En el marco de los espacios dedicados a la salud, en Siete Mundo, la médica cardióloga Vanessa Oliveri advirtió sobre la estrecha relación entre los tratamientos oncológicos y las enfermedades cardiovasculares, y remarcó la importancia de un abordaje integral para evitar complicaciones a corto y largo plazo en pacientes con cáncer.

La especialista explicó que la cardiooncología es una subespecialidad de la cardiología enfocada en el seguimiento de pacientes oncológicos que reciben terapias potencialmente agresivas para el corazón. “La cardiooncología está dedicada a pacientes que reciben tratamientos que pueden dañar el sistema cardiovascular, ya sea el corazón, las arterias o las venas”, señaló Oliveri, y precisó que estos efectos pueden manifestarse en forma de arritmias, insuficiencia cardíaca o enfermedad coronaria con el paso del tiempo.

Según indicó, no todos los pacientes presentan el mismo nivel de riesgo. “Depende del tratamiento que vaya a recibir el paciente y de si tiene enfermedad cardiovascular previa o factores de riesgo como hipertensión, diabetes o antecedentes de infarto”, explicó. En esos casos, sostuvo, los controles deben ser más estrictos y frecuentes. “Lo que hacemos es estratificar el riesgo para identificar a quienes pueden enfermar más durante o después del tratamiento”, agregó.

Oliveri detalló que tanto las drogas oncológicas como la radioterapia, especialmente cuando se aplica en la región torácica, pueden afectar al sistema cardiovascular. “Al ser tratamientos muy agresivos para destruir la célula tumoral, pueden dañar de manera secundaria el músculo del corazón o las arterias”, afirmó, y recordó que en el pasado se observaba que muchos pacientes lograban superar el cáncer pero luego desarrollaban enfermedades cardíacas.

En ese sentido, destacó que el control adecuado cambió el pronóstico. “Hoy se sabe que, si el paciente está bien controlado, puede terminar su tratamiento oncológico y llevar una vida totalmente normal”, sostuvo. La prevención, remarcó, es central para mitigar los efectos adversos.

Entre las medidas recomendadas, la cardióloga mencionó hábitos simples pero efectivos. “Caminatas regulares, dejar de fumar, mejorar la dieta y controlar factores de riesgo favorecen no solo al corazón, sino también a la respuesta al tratamiento oncológico”, indicó. Además, subrayó que está comprobado que los pacientes que mantienen estas conductas “responden mejor al tratamiento y tienen mejor sobrevida”.

Por último, Oliveri destacó la importancia de los controles médicos antes, durante y después del tratamiento. “Es clave una evaluación inicial, un seguimiento durante la terapia y una evaluación final para definir cada cuánto tiempo se necesitarán controles a futuro”, explicó, y concluyó: “Consultar a tiempo y acompañar al paciente es la mejor forma de evitar complicaciones”.

Esta entrada ha sido publicada el 10 de febrero, 2026 19:45

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