
Comenzó en el Tribunal Oral en lo Criminal N° 1 el juicio oral y público contra Fiorella Belén Damiani, acusada de falso testimonio agravado en perjuicio de Fernando Pereyra y Joaquín Álvarez, quienes habían sido denunciados en 2017 por abuso sexual con acceso carnal y permanecieron detenidos mientras avanzaba la investigación.
“Llegó el gran día, un día que venimos soñando y esperando hace muchísimos años, casi 10 años”, expresó Pereyra antes de ingresar a la sala, y aseguró que atraviesan este momento “muy motivados, contentos” y confiados en que el tribunal dictará “una sentencia ejemplar para que la imputada pueda purgar con años de cárcel el delito que se le acusa, un delito tan grave como es el falso testimonio”.
La causa se inició a partir de la denuncia radicada por Damiani en 2017. Según consta en el expediente, la acusación fue ratificada en distintas oportunidades. Con el avance de la investigación aparecieron videos que, de acuerdo a la defensa de los imputados, resultaron determinantes para revertir la situación procesal.
Pereyra relató que el camino hasta el juicio fue “con mucha angustia, con mucho dolor, con muchas secuelas”. “Hemos sido dañados severamente, no solamente nosotros, nuestro núcleo íntimo, nuestra familia, amigos. Todo nuestro mundo interior ha sido dañado”, afirmó. También señaló que buscaron asistencia profesional para sobrellevar el impacto emocional y recordó que atravesaron la detención en “los calabozos de la DDI”.
Sobre ese período, sostuvo que “lo más duro quizás no fue estar en los calabozos, sino los momentos previos y los momentos posteriores” y describió que “la condena social fue tremenda”. “Nosotros éramos culpables en todo momento por la sociedad. Demostrar nuestra inocencia, que puedan confiar en nuestra palabra, se nos hizo muy difícil”, indicó. Además, denunció que sufrieron “ciertos atentados”, como ataques a la vivienda de su entorno y amenazas en redes sociales: “Hasta el día de hoy puedo decir que seguimos sufriendo aquella persecución desde el día cero”.
Consultado sobre si estaban preparados para enfrentar este juicio, Pereyra reconoció que “uno nunca está preparado del todo”, pero destacó que se trata de un momento clave. “No solamente buscamos justicia por nosotros, por nuestra gente, sino por aquellos inocentes que han sido encarcelados injustamente y que no han tenido la posibilidad de tener un video como así lo tuvimos nosotros”, manifestó.
Por su parte, Joaquín Álvarez señaló que vive la instancia “motivado” y “con mucha esperanza”. “Es un momento muy importante, es crucial. Esto es un momento histórico”, afirmó. En relación con los videos incorporados a la causa, expresó: “Gracias a Dios veníamos ese video. Gracias a Dios se nos ocurrió filmar esa noche porque si no nosotros no estaríamos acá”.
Álvarez recordó el impacto que les generó la advertencia inicial de su abogado: “Las primeras palabras fueron ‘tienen una pena de 10 a 25 años, vamos a trabajar para darles lo menos posible’. Imagínense el panorama desolador”. Y agregó, con referencia a su familia: “Yo tengo dos hijas. Imaginarme que me iba a perder 20 años de mi hija por algo que no hice, fue horrible”.
El debate continuará en las próximas jornadas y se espera que el Tribunal Oral N° 1 determine si existió el falso testimonio agravado que se le imputa a Damiani. Para Pereyra y Álvarez, el proceso marca un antes y un después tras años de exposición pública, detención y —según sostienen— una fuerte estigmatización social.
Esta entrada ha sido publicada el 24 de febrero, 2026 14:30
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