El Colegio San Francisco de Asís anunció la restricción del uso de celulares tanto en el aula como en los recreos. La decisión fue confirmada por la directora Mónica Pecela y el vicedirector Vladimir Saric, en el inicio del ciclo lectivo 2026.
Según explicaron los directivos, el tema comenzó a trabajarse en 2023, a partir de situaciones detectadas en el plano pedagógico y en el uso de redes sociales. “Transitamos un camino desde el 2023. Esto podría llamarse antes de la pandemia y después de la pandemia”, señaló Pecela.
Ese año realizaron una encuesta a toda la comunidad educativa: familias, docentes, preceptores y estudiantes. “Había un porcentaje mucho más elevado que un 80% que nos pedían tratar de restringir el uso”, indicó la directora. El planteo incluía limitar el celular no solo por cuestiones pedagógicas, sino “para evitar situaciones que no son nada agradables ni para las familias, ni para nosotros como escuela, ni para los estudiantes”.
La medida no implica una prohibición absoluta. “La palabra no es prohibición, sino un llamado a conciencia, una autorregulación de las conductas”, aclaró Pecela. En esa línea, Saric precisó que la primera instancia será que el teléfono permanezca “apagado, en la mochila”, durante las clases y también en el recreo.
“No hemos iniciado con el hecho de retirarles el celular o ponerlo en una caja, sino apostar a la autorregulación”, explicó el vicedirector. Si el estudiante no cumple, como segunda instancia se podrá dejar el dispositivo en Dirección hasta el final de la jornada.
Los directivos remarcaron que no se impedirá que los alumnos lleven el celular, contemplando cuestiones de seguridad y comunicación con las familias. “No vamos a estar en la puerta haciendo una requisa”, aclararon.
Entre los fundamentos, apuntaron a mejorar la concentración en clase. “Los chicos hoy en el aula no se concentran”, afirmó Pecela. Y agregó: “Apenas utilizan el celular saltan miles de aplicaciones, ruiditos, juegos. Todo eso es motivo de distracción general y no solo de uno, sino de 30”.
También señalaron dificultades en la comunicación cara a cara. “Hay un problema grande de estos niños que no pueden relacionarse mediante la palabra”, sostuvo la directora.
El ciclo comenzó con los alumnos de primer año y, según indicaron, no se registraron inconvenientes. “Hoy no tuvimos problemas”, dijeron. La aplicación plena de la medida se dará a partir del 9 de marzo, cuando se incorporen los cursos superiores. “Somos conscientes de que puede ser un desafío grande”, reconocieron.
Desde la institución destacaron el acompañamiento mayoritario de las familias y subrayaron la necesidad de trabajo conjunto. “La complementariedad entre la escuela y la familia es fundamental”, concluyeron.
