El médico veterinario Matías Jiménez (MP 12754) advirtió sobre los riesgos sanitarios y legales de tener loros y cotorras como mascotas, y remarcó que muchas de las especies que suelen verse en hogares particulares están protegidas por la legislación argentina, por lo que su tenencia no está permitida. Además, alertó sobre el impacto del tráfico ilegal de fauna silvestre, uno de los negocios clandestinos más extendidos a nivel mundial.
El especialista explicó que estas aves pertenecen al grupo de los psitácidos, que incluye distintas especies de loros, cotorras y ninfas. Sin embargo, aclaró que no todas pueden ser tenidas como mascotas. “En líneas generales, todo lo que son animales autóctonos están protegidos por ley y no está permitida la tenencia”, señaló.
Entre las especies más comunes en la región que están protegidas mencionó la cotorra argentina, el loro barranquero y el loro amazónico. “Son las que más se suelen ver, pero no está permitida su tenencia porque forman parte de la fauna silvestre”, explicó Jiménez.
El veterinario indicó que existen excepciones en casos muy puntuales, siempre que las aves provengan de criaderos habilitados y cuenten con documentación oficial. “Podemos tener aves cuando son de criadero, con sus papeles de tránsito y su registro del animal anillado dentro de proyectos de cría que buscan preservar la especie y no atentar contra la fauna silvestre”, precisó.
Según el profesional, cuando estos animales aparecen en viviendas particulares, en la mayoría de los casos provienen del tráfico ilegal de fauna. “Es uno de los tráficos más importantes del mundo, el segundo o tercer tráfico ilegal más grande. Generalmente se debe a que alguien los transporta por ruta o a comerciantes intermedios dentro del mercado negro”, afirmó.
Jiménez también advirtió que capturar y comercializar estas aves genera un fuerte impacto ambiental. “En todo ese tránsito se matan cientos de animales y se destruyen bosques para poder capturarlos. Son historias muy tristes donde estamos atentando contra el ecosistema y contra la especie”, sostuvo.
A esto se suma el riesgo sanitario, ya que las aves silvestres pueden transmitir enfermedades al ser humano. “Tienen muchas enfermedades zoonóticas que ponen en riesgo nuestra salud y la de nuestras familias”, explicó. Entre ellas destacó la psitacosis, una infección que puede transmitirse desde las aves a las personas. “Cuando tenemos un ave lo que hay que hacer es un chequeo previo y el estudio de psitacosis para saber si es portadora o no de la enfermedad, porque muchas veces son reservorios asintomáticos”, detalló.
El veterinario remarcó que, en caso de tener una de estas aves en casa, es fundamental acudir a un profesional para realizar controles y recibir asesoramiento. “Lo que hay que hacer es tener una tenencia responsable, asesorarse y hacer un plan sanitario para evitar que el animal sufra por negligencia o desconocimiento”, explicó.
Finalmente, Jiménez recordó que muchos problemas de salud en estas especies están relacionados con errores en el manejo o la alimentación. “La mayoría de las patologías en animales silvestres se producen por fallas en el manejo o por desconocimiento. Por ejemplo, a los pichones a veces les dan pan con leche, pero las aves no ingieren leche. Son errores que pueden terminar poniendo en riesgo la vida del animal”, concluyó.
