Bahía

“Decidimos unir los dos océanos”: dos ciclistas ciegos cruzaron Argentina y Chile en bicicleta y llegaron a Bahía Blanca

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En una historia de superación, esfuerzo colectivo y profundo mensaje social, Walter Álvarez y Silvina Castro protagonizan una travesía que conmovió a la región: ambos deportistas no videntes recorrieron Argentina y Chile en bicicleta, en una experiencia que unió simbólicamente los dos océanos y puso en primer plano la necesidad de una inclusión concreta para las personas con discapacidad. La llegada a Bahía Blanca, en la antesala del último tramo hacia la playa, estuvo marcada por la emoción del recibimiento de la gente y el reconocimiento al enorme desafío cumplido.

“Ayer fue la anteúltima tirada larga, hoy ya la más cortita, la que más vamos a disfrutar”, resumieron en el arranque de la jornada final, con apenas 35 kilómetros por recorrer hasta la costa. El cansancio, reconocieron, quedó en segundo plano frente al apoyo recibido en cada localidad. “Con el recibimiento de la gente uno recarga pilas y el cansancio no se nota”, señalaron.

Walter Álvarez explicó que la iniciativa nació a comienzos del año pasado, durante un encuentro en la base del Aconcagua junto a un amigo español acostumbrado a este tipo de retos. “¿Por qué no hacer algo en Argentina que, más allá de lo deportivo, transmita algo?”, recordó. A partir de esa idea, el grupo decidió organizar una travesía con un objetivo que excediera lo deportivo: visibilizar la discapacidad y promover una inclusión verdadera.

“Decidimos hacer esta actividad para llevar el tema de la discapacidad a los medios, a la gente, a la comunidad”, expresó Walter, quien remarcó que la integración no debe quedar solo en discursos. “Cuando hay una persona con discapacidad es labor de todos: Estado, sociedad, familia, personas con y sin discapacidad. Todos tenemos que aportar un granito de arena”, sostuvo.

La travesía se realizó en bicicletas dobles o tándem, donde adelante pedalea una persona vidente que guía y detrás acompaña el deportista no vidente. Esa dinámica, según destacaron, fue clave para completar el recorrido en condiciones muchas veces adversas. Hubo jornadas de lluvia, viento intenso, frío, subidas pronunciadas y tramos de alto tránsito, especialmente en rutas como la 35.

Silvina Castro relató que, pese a la preparación previa, en varios momentos se preguntó si iba a poder completar semejante recorrido. “Tantos kilómetros todos los días”, recordó, aunque destacó el respaldo constante del equipo. “No ha hecho falta bajarme. En todos los relevos que me tocaron los he podido hacer”, contó con orgullo.

Durante el trayecto enfrentaron condiciones climáticas complejas, con lluvia en Santa Isabel, viento en contra en la zona de Malargüe y jornadas con mucho tránsito vehicular. “Uno lo que hace es confiar totalmente en los guías”, explicó Silvina, subrayando que el desafío solo fue posible por la fortaleza del grupo. “Es un equipo, así nos vamos ayudando”, resumió.

La llegada a Bahía Blanca tuvo además un fuerte componente emotivo. Ambos destacaron especialmente el cariño recibido por la comunidad local. “La acogida que hemos tenido acá en Bahía Blanca ha sido lo más”, expresó Silvina, visiblemente emocionada.

Más allá de la hazaña deportiva, la travesía dejó un mensaje claro: la inclusión se construye en equipo y en la vida cotidiana. “Decidimos unir los dos océanos, unirnos todos simbólicamente”, concluyó Walter, en una frase que resume el espíritu de una historia que trasciende el deporte.

Esta entrada ha sido publicada el 10 de abril, 2026 15:39

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Etiquetas: ciclistas ciegos