
Desde hace algunas días, en Bahía Blanca se está dando un fenómeno particular con respecto a los alquileres, sobre todo, de departamentos. Según advirtió Javier Piñero, presidente de la Cámara de Inmobiliarias de Bahía Blanca, en las últimas semanas se multiplicaron las renegociaciones de contratos y ajustes de valores ante la dificultad de muchos inquilinos para sostener el pago mensual.
“No hay morosidad”, aclaró en primer término Piñero, aunque remarcó que sí comenzó a observarse “cierto grado de vacancia”, especialmente en el segmento de departamentos.
De acuerdo con el referente del sector, la principal problemática aparece en las renovaciones, cuando algunos propietarios intentan fijar montos por encima de los índices de actualización. En esos casos, la demanda no logra convalidar los nuevos valores y las propiedades permanecen desocupadas por más tiempo.
“Si el propietario arriba de ese índice le pone algo más, probablemente no pueda volver a alquilarlo o le cueste”, explicó.
La situación se volvió más visible en este último bimestre, una vez superado el movimiento habitual de enero y febrero vinculado al ingreso de estudiantes universitarios. Tradicionalmente, marzo solía mostrar alta demanda, pero este año comenzó a registrarse una mayor disponibilidad de inmuebles.
“Se tocó un techo. La cuestión económica actual no hace que los alquileres se puedan pedir más de lo que se pide”, sostuvo.
En cuanto a valores concretos, Piñero detalló que las casas de dos dormitorios con patio y garaje por debajo de los 800 mil pesos se alquilan rápidamente, mientras que por encima de ese monto, especialmente en zonas más cotizadas, la colocación empieza a demorarse.
En departamentos, el panorama es más complejo. Los de un dormitorio, particularmente los más antiguos, muestran mayor vacancia.
“Por encima de los 600 mil pesos ya está poniéndose un poco complicado alquilar”, precisó, y señaló que sólo las unidades nuevas o con mejor equipamiento pueden superar los 700 mil pesos.
Frente a este escenario, desde la Cámara recomiendan a los propietarios flexibilizar condiciones y bajar valores cuando la propiedad permanece vacía más de una o dos semanas.
“Lo peor que le puede pasar es tenerlo vacío”, afirmó Piñero, al explicar que un departamento de 600 mil pesos sin alquilar implica una pérdida diaria cercana a los 20 mil pesos.
Además, sugirió revisar los plazos de actualización para hacer más atractiva la oferta.
“Por ahí mejor ofrecerle una actualización cada seis meses… probablemente sea más tentador”, indicó.
La tendencia también refleja un fenómeno social más amplio: familias que se reacomodan, mudanzas hacia zonas más alejadas del centro y cambios en la demanda producto del crecimiento de las clases virtuales y nuevas modalidades de estudio.
Desde el sector coinciden en que el mercado comenzó a acomodarse a una nueva realidad económica, donde el equilibrio entre rentabilidad y ocupación pasó a ser clave.
Esta entrada ha sido publicada el 13 de abril, 2026 15:30
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