La crisis del transporte público en Bahía Blanca sumó un nuevo capítulo luego de que los empresarios del sector volvieran a plantear la necesidad de actualizar la tarifa del boleto, en medio de un escenario marcado por el incremento de costos y la caída sostenida en la cantidad de pasajeros.
El reclamo fue ratificado por Mariano Lange, empresario de Vía 51, quien explicó que en las reuniones mantenidas con el Municipio y el Concejo Deliberante se analiza el costo por kilómetro recorrido, variable central para definir el valor del pasaje.
“En base al último estudio de costos, que era del mes de noviembre, tenemos un incremento en los costos de más o menos un 30%”, sostuvo Lange, al describir el resultado de la comparativa realizada por las empresas. Según explicó, luego es el Municipio el que aplica la fórmula oficial, avalada por el cuerpo deliberativo, para trasladar ese valor al precio final del boleto.
Si bien evitó precisar cuánto impactaría directamente en la tarifa, remarcó que ese porcentaje es la referencia a la que arribaron en el último encuentro. “Más o menos ese es el número al que nosotros llegamos ayer”, señaló.
En ese contexto, Lange también se refirió a la posibilidad de una reducción de frecuencias, especialmente en horario nocturno, una alternativa que comenzó a mencionarse en el marco de la crisis del sistema. Sin embargo, aclaró que no todas las líneas están en condiciones de hacerlo.
“Nosotros hacemos un servicio distinto a Cabildo y no podemos reducir frecuencias porque están pensadas para la gente que viene a trabajar y los chicos que vienen a estudiar”, explicó sobre el caso particular de Vía 51, que realiza entre siete y ocho recorridos diarios.
El empresario reconoció que la ciudad creció notablemente en superficie en los últimos años, lo que obligó a incrementar kilómetros y recorridos, aumentando el costo operativo. En ese sentido, señaló que muchas empresas ya optimizaron al máximo sus servicios y que “no hay mucho más para inventar”.
Uno de los puntos más sensibles del planteo es el peso del gasto salarial dentro de la estructura de costos. Lange subrayó que el personal representa el mayor costo del sistema, por lo que una eventual reducción de frecuencias no implicaría necesariamente una baja proporcional en los gastos.
“El costo más importante que tenemos es el personal y el hecho de reducir frecuencia no implica reducir personal”, afirmó, al señalar que los choferes se calculan en función de las horas de trabajo de cada línea.
A este panorama se suma otro dato que preocupa al sector: la caída de usuarios. Según Lange, durante el último trimestre se registró una merma significativa en la demanda del servicio.
“Tenemos una reducción entre un 24 y un 25% respecto de la histórica de los últimos años”, detalló.
