
A diez años del femicidio de Micaela Ortega, la ciudad volvió a poner en primer plano el recuerdo de la niña de 12 años y la lucha contra el grooming, con el testimonio conmovedor de su madre, Mónica Cid, quien sostuvo que el paso del tiempo no alivió el dolor pero sí fortaleció el compromiso de concientización.
“Hace 10 años que se me paralizó la vida”, expresó Cid al recordar el día en que su hija salió de su casa para encontrarse con quien creía una amiga. En ese marco, señaló que no solo su familia quedó marcada, sino también su entorno: “10 años que Mica salió desde esa esquina y 10 años que todos sus compañeros también perdieron la inocencia junto a Micaela Ortega”.
El crimen, ocurrido en 2016, generó una fuerte conmoción en Bahía Blanca y derivó en un proceso de visibilización del grooming, una problemática que, según la propia madre, era prácticamente desconocida en ese momento. “Hace 10 años que grooming no sonaba en ningún lado y hoy podemos saber que Mica es ley y que vino a cuidar y a prevenir”, remarcó.
En ese sentido, Cid explicó que encontró una forma de sobrellevar la pérdida a través de la concientización: “Le di sentido a la muerte de Mica, siempre creyendo que nada fue casualidad y que su paso por esta tierra tuvo un sentido”. Además, destacó que su hija “se murió sin saber lo que le estaba sucediendo”, al advertir sobre los riesgos que implican los engaños en redes sociales.
La madre de la víctima también hizo referencia al acompañamiento social que recibió a lo largo de estos años, al tiempo que reconoció las dificultades del proceso: “Fue tremendo que los primeros señalados fuimos nosotros”, dijo sobre los cuestionamientos iniciales, y agregó que “costó mucho que la gente tomara conciencia y acompañara la búsqueda”.
A pesar del dolor, subrayó el crecimiento de la empatía colectiva en la ciudad: “Le demostramos a Bahía Blanca que podemos ser diferentes, que podemos ser empáticos y que realmente nos podía pasar a cualquiera”. En la actualidad, aseguró que el acompañamiento sigue vigente: “Hoy somos un montón que estamos de pie y siempre acompañándome”.
Consultada sobre cómo transita el recuerdo cotidiano, Cid sostuvo: “Mica está en todos lados. Está en patín con sus amigas, riéndose, haciendo chistes. Está conmigo hoy acá”, reflejando la presencia simbólica permanente de su hija.
En cuanto al accionar judicial, recordó las limitaciones de la época: “Se hizo lo que se pudo con los recursos que teníamos, que eran tan escasos”, aunque valoró los avances logrados en estos años, como la creación de áreas especializadas en este tipo de delitos.
A diez años del hecho, el caso de Micaela Ortega sigue siendo un símbolo de lucha y prevención en todo el país. Su historia impulsó cambios legislativos y una mayor conciencia social sobre los peligros del grooming, una problemática que, lejos de desaparecer, continúa siendo un desafío vigente.
Esta entrada ha sido publicada el 23 de abril, 2026 14:05
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