Lo que comenzó como una solución casera para seguir practicando deportes sin depender de vendas terminó convirtiéndose en una historia que une innovación, amistad y Selección Argentina. Francisco Francesch y Leandro Ramírez, dos amigos apasionados por la tecnología y el deporte, desarrollaron un sistema de férulas flexibles para proteger dedos lesionados y, apenas un día después de lanzarlo al mercado, recibieron un pedido inesperado: la AFA necesitaba el producto para que Emiliano “Dibu” Martínez pudiera afrontar su recuperación y continuar compitiendo.
Los jóvenes se conocen desde hace una década y comparten la práctica de artes marciales y básquet. Fue justamente en esas actividades donde detectaron una problemática recurrente. “Nos la pasamos con los dedos vendados y a los dos nos encanta la tecnología, así que decidimos intentar crear algo para reemplazar la cinta, pero que sea reutilizable”, explicó Francesch.
Así nació el dispositivo, conocido como “grips”, compuesto por dos anillos unidos por un puente de plástico flexible. El sistema se coloca sobre los dedos y limita movimientos que podrían agravar una lesión, aunque permite mantener la movilidad necesaria para entrenar o competir. “Te evitan las dobladuras para atrás o para los costados, pero te siguen permitiendo mover la mano. Es como una rodillera para los dedos”, describió.
El proyecto dio un salto inesperado cuando la lesión sufrida por Emiliano Martínez generó la necesidad de encontrar una protección específica para su dedo fracturado. Apenas un día después de poner el producto a la venta, llegó el contacto desde la Asociación del Fútbol Argentino. “Él estaba en el taller y me hizo un chiste de que ojalá no llamara la AFA por lo del Dibu. Media hora después recibimos un mensaje por Instagram”, recordó Francesch.
El mensaje provenía de Marcelo, director de compras de la AFA. Al principio pensaron que se trataba de una broma. “Le dejamos el número por las dudas y al ratito me llamó confirmando que necesitaban urgente nuestro producto para el arquero de la Selección. Se me cayó una lágrima de la emoción”, contó.
A partir de ese momento comenzó una carrera contrarreloj. Durante cuatro días trabajaron prácticamente sin descanso para cumplir con el pedido. “Estuvimos las 24 horas juntos trabajando”, señaló. Ante la imposibilidad de conocer con exactitud la medida del dedo del arquero, fabricaron cerca de 100 unidades con distintos tamaños y grosores para garantizar que pudiera encontrar la opción más adecuada. “Nos pidieron distintos grosores para que tenga más o menos movilidad en ese dedo”, explicó.
Para los creadores, ambos fanáticos del fútbol y del seleccionado nacional, el hecho de que su desarrollo pudiera colaborar en la recuperación de Emiliano Martínez significó una satisfacción difícil de igualar. “Nunca esperaríamos que llegara algo tan grande como la AFA. Que sea para el Dibu es totalmente un orgullo, una emoción tremenda”, resumió Francesch.
Lo que nació como una herramienta para deportistas amateurs terminó cruzando fronteras y llegando a uno de los símbolos más importantes del fútbol argentino. Una historia que demuestra cómo una idea surgida entre amigos puede terminar jugando, literalmente, en las grandes ligas.




