
Una alimentación saludable durante los primeros años de vida es determinante para el crecimiento, el desarrollo y la salud futura de los niños. Así lo explicó el licenciado en Nutrición Alberto Arribas (MP 286), especialista en nutrición materno infantil, quien remarcó la importancia de incorporar alimentos variados y de calidad, con especial énfasis en el consumo de yogur como parte del grupo de los lácteos.
Durante una entrevista, el profesional señaló que una alimentación saludable debe ser “inclusiva” y contemplar todos los grupos de alimentos, priorizando aquellos de mayor calidad nutricional y respetando la frecuencia adecuada de consumo. En ese sentido, recomendó que la base de la alimentación esté compuesta por frutas y verduras de estación, granos enteros y productos lácteos.
Arribas destacó que el yogur ocupa un lugar relevante dentro de este esquema porque, además de aportar los nutrientes propios de la leche, suma los beneficios de los alimentos fermentados. Explicó que muchos productos contienen probióticos, microorganismos que contribuyen al equilibrio de la microbiota intestinal y ofrecen beneficios adicionales para la salud.
Consultado sobre el impacto de la situación económica en la alimentación de las familias, sostuvo que es posible realizar elecciones más saludables priorizando alimentos de estación, que suelen tener un menor costo. Además, planteó que, en muchos casos, un yogur tiene un valor similar al de productos ultraprocesados como galletitas o alfajores, pero ofrece proteínas, calcio, vitaminas y fermentos vivos con un mayor aporte nutricional.
El especialista también se refirió al yogur elaborado en el hogar y aclaró que es una alternativa válida, siempre que se respeten estrictamente las condiciones de higiene y conservación. No obstante, explicó que los probióticos agregados en los yogures industriales no se multiplican de la misma manera en las preparaciones caseras, por lo que su concentración disminuye al elaborar nuevas porciones.
En otro tramo de la entrevista, Arribas advirtió sobre las consecuencias de una mala alimentación durante la infancia. Indicó que el sobrepeso, la obesidad, la malnutrición oculta, el bajo rendimiento escolar, el sedentarismo y la aparición temprana de enfermedades están estrechamente relacionados con hábitos alimentarios inadecuados.
Finalmente, consideró que es necesario simplificar el concepto de alimentación saludable y evitar asociarlo exclusivamente con alimentos costosos o de moda. Según explicó, la evidencia científica respalda una alimentación basada en frutas, verduras, cereales integrales y lácteos como el yogur, sin recurrir a productos que suelen promocionarse por razones comerciales más que nutricionales.
Esta entrada ha sido publicada el 22 de julio, 2026 18:30
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