
La ampliación del expendio de medicamentos sin receta dispuesta por la ANMAT reavivó el debate sobre los riesgos de la automedicación y el rol de las farmacias como único canal seguro para la comercialización de estos productos. Desde el Colegio de Farmacéuticos manifestaron su preocupación por el impacto que la medida podría tener sobre la salud pública y advirtieron que ningún medicamento está exento de riesgos, aun cuando sea de venta libre.
La tesorera del Colegio de Farmacéuticos, Marina Etchehún, explicó que los medicamentos de venta libre están destinados, en general, a tratamientos de corta duración, pero remarcó que eso no significa que sean inocuos. “El medicamento no es algo inocuo que uno pueda tomar como si tomara agua”, afirmó. Además, sostuvo que si bien estos productos cuentan con principios activos cuya seguridad y eficacia fueron comprobadas en determinadas dosis, existe el riesgo de que interactúen con otros tratamientos o sean utilizados de manera incorrecta.
La profesional señaló que la automedicación representa un problema de salud pública que continúa creciendo tanto en Argentina como en otros países. “La automedicación es un problema de salud alarmante y que va en ascenso”, advirtió. Según indicó, el uso indiscriminado de medicamentos sin supervisión profesional termina generando complicaciones que repercuten en todo el sistema sanitario, con guardias hospitalarias saturadas por problemas derivados del mal uso de fármacos.
Etchehún recordó que en la provincia de Buenos Aires continúa vigente la Ley 10.606, que prohíbe la venta de medicamentos fuera de las farmacias. Sin embargo, expresó su preocupación por el crecimiento del comercio electrónico y por las desregulaciones impulsadas en otras jurisdicciones. “El control que tiene el medicamento exigiendo la cadena legal de comercialización —laboratorio, droguería y farmacia— brinda seguridad en la calidad, la conservación y la legitimidad”, sostuvo.
La representante del Colegio de Farmacéuticos también alertó sobre los antecedentes de medicamentos falsificados y adulterados, y consideró que permitir la comercialización por fuera de la red farmacéutica aumenta los riesgos para los pacientes. “Si salimos de esa cadena, es un riesgo”, afirmó, y agregó que la posibilidad de que más productos pasen de venta bajo receta a venta libre, sumada a su comercialización sin supervisión profesional, “atenta sobre el eslabón más débil de la cadena, que es el paciente”.
Para la entidad, la discusión trasciende la desregulación comercial y pone el foco en la protección de la salud pública. Por eso insistieron en que el acceso a los medicamentos debe ir acompañado del asesoramiento de un profesional farmacéutico, con el objetivo de prevenir la automedicación, evitar interacciones peligrosas y garantizar el uso seguro y responsable de los tratamientos.
Esta entrada ha sido publicada el 29 de julio, 2026 15:00
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