Bahía

Con la visita de León XIV en el horizonte, revive el recuerdo de Juan Pablo II en Bahía: “Fue una cosa fantástica”, aseguró Emma Vila

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Con el anuncio de la visita del papa León XIV a la Argentina, prevista para noviembre, Bahía Blanca vuelve a mirar hacia uno de los acontecimientos más trascendentes de su historia reciente: la llegada de Juan Pablo II el 7 de abril de 1987. En ese contexto, la profesora de Historia y exdirectora del Museo Histórico de Bahía Blanca, Emma Vila, repasó cómo fueron los preparativos y la movilización que demandó la presencia del Sumo Pontífice en la ciudad.

Qué gusto hacerme recordar una cosa tan fantástica como fue la venida del Papa“, expresó Vila al recordar una jornada que, según afirmó, requirió meses de organización y la participación de cientos de voluntarios.

En aquel entonces, la docente integraba la parroquia Nuestra Señora del Carmen, en el barrio Sánchez Elía, y colaboró en la planificación del recorrido hacia el Cristo del Camino, donde Juan Pablo II encabezó la celebración religiosa.

Estuvimos en la comisión de la organización marcando el trayecto a campo traviesa de lo que fue la procesión para hacer la vigilia“, recordó. Según detalló, la caminata comenzó alrededor de las 20.30 de la noche previa a la llegada del Papa y reunió a unas 10.000 personas que recorrieron cerca de seis kilómetros rezando el rosario hasta el lugar del encuentro.

Vila también integró el coro arquidiocesano que participó de la misa papal. “Participé del coro arquidiocesano dirigido por Beto Tramontana y Carmelo Fioritti. Éramos 650 personas“, señaló, al destacar el trabajo previo realizado para acompañar la ceremonia.

La historiadora recordó que la organización contempló una importante logística. Cada parroquia tenía asignado un sector para ubicarse durante la vigilia y se montó la infraestructura necesaria para recibir a miles de fieles. Sin embargo, explicó que la convocatoria finalmente fue menor a la esperada.

Se cometió un error de exceso de celo pensando en la seguridad. Cerraron las rutas muy temprano y mucha gente que pensaba viajar por la mañana ya no pudo llegar“, sostuvo. A su entender, esa decisión también afectó el paso del papamóvil, ya que “los chicos scouts y guías que habían formado el cordón para recibirlo no pudieron verlo porque les pusieron personal de seguridad delante”.

Pese a esas dificultades, Vila aseguró que el acontecimiento dejó una huella imborrable. “De todas maneras fue muy emocionante“, resumió.

La entrevistada también evocó el clima que se vivía entre quienes participaron de la celebración religiosa y recordó uno de los momentos más simbólicos de aquella jornada. “¿Te acordás que cantábamos ‘Gracias, Juan Pablo, bienvenido a la ciudad’? Era un canto que se hizo especialmente para él“, rememoró.

Esta entrada ha sido publicada el 5 de agosto, 2026 16:00

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