La baja de la natalidad ya comenzó a sentirse con mayor fuerza en las escuelas de Bahía Blanca y la región. El fenómeno, que inicialmente tuvo su impacto en el nivel inicial, ahora alcanza a la educación primaria y, según las estimaciones de la Jefatura Regional de Educación, llegará a los primeros años del nivel secundario alrededor de 2030.
El jefe regional de Educación, Claudio Martini, explicó que se trata de un proceso que comenzó varios años atrás y que obligó al sistema educativo a adaptar su oferta. “El primer impacto fue en el nivel inicial, en el cual nos permitió universalizar sala de tres, incorporar sala de dos y este año hemos hecho muchas incorporaciones en sala de uno”, señaló.
Martini indicó que actualmente la disminución de la matrícula comienza a trasladarse a las escuelas primarias. “Ahora estamos ya está impactando en el nivel primario y estimamos que en el 2030 estaría impactando los primeros años del nivel secundario”, sostuvo.
El funcionario vinculó la situación con un proceso demográfico que excede al sistema educativo. “Es un fenómeno que obedece a la sociedad, que excede a toda cuestión y es parte del movimiento demográfico”, explicó.
La menor cantidad de alumnos también genera cambios en la organización de las escuelas y en la distribución de los cargos docentes. Martini explicó que todos los años se revisan las plantas orgánico-funcionales, que determinan el personal que se desempeña en cada establecimiento.
“Esto se hace anualmente. Por supuesto que hemos venido trabajando sobre estas situaciones y ha permitido abordarlas con mayor celeridad porque teníamos los recursos de estas otras escuelas u otros cursos que por ahí se vieron perjudicados por la falta de matrícula”, indicó.
En ese sentido, reconoció el impacto que una reducción de cargos puede tener sobre los trabajadores de la educación, pero planteó la necesidad de reorganizar los recursos disponibles. “Sabemos lo que implica el trabajo docente, sabemos lo que implica perder el trabajo, pero tratamos de darle la mejor forma para no solo preservar la calidad educativa, sino también reacomodar los insumos en el sistema”, afirmó.
Martini también se refirió a las medidas de fuerza docentes y admitió que existe preocupación por el efecto que tienen sobre la continuidad de las clases. “Siempre que hay una medida de fuerza” hay preocupación, sostuvo, y remarcó que los paros “alteran claramente la asistencia a clase, la continuidad pedagógica”.
El jefe regional aclaró que reconoce la legitimidad de los reclamos, aunque consideró que la semana anterior estuvo marcada por una importante disparidad en el nivel de acatamiento de las medidas. Según explicó, esa situación generó conflictos en las escuelas y preocupación entre padres y familias.
