
La actividad de las panaderías de Bahía Blanca atraviesa un momento complejo por la caída en el consumo de pan y otros productos de elaboración diaria. Pablo Césari, presidente de la Cámara de Panaderos local, aseguró que la situación se profundizó después de las inundaciones y en medio del actual contexto económico.
“Difícil, momento muy difícil. Han bajado, sí, las ventas”, resumió Césari al analizar la situación del sector. Según explicó, la caída no comenzó recientemente: “Venimos más allá de la pandemia, ya hacemos un poquito de historia. Pandemia se estaba recuperando, nos caen las inundaciones y es como que eso sumado al contexto actual económico como que se está viendo todo abajo”.
El dirigente panadero descartó que la principal causa sea un cambio en los hábitos de consumo y apuntó directamente a la pérdida de poder adquisitivo. “No es tanto el cambio de hábito, es que la gente no tiene dinero en los bolsillos”, sostuvo.
Césari explicó que el movimiento de clientes en los comercios no necesariamente disminuyó, pero sí cambió de manera significativa lo que cada consumidor lleva a su casa. “La gente sigue entrando a la panadería. Tenemos el mismo flujo de gente, pero bueno, antes te pedían una docena de factura y un kilo de pan y hoy te llevan dos tirones y tres medialunas”, detalló.
La menor demanda también impacta directamente en la producción de las panaderías. “Nosotros estamos hoy en una capacidad productiva del 50%”, afirmó Césari, quien señaló que los establecimientos deben adaptarse permanentemente para intentar sostener la actividad.
“Venimos jugando día a día, semana a semana, a ver cómo nos acomodamos, qué podemos cubrir, cubrimos esto, cubrimos el otro”, explicó. A pesar de la caída, aseguró que desde su establecimiento intentan mantener los puestos de trabajo: “Tratamos de mantener todo el personal activo trabajando, no hemos despedido a nadie, pero bueno, con una merma tan importante se hace cada vez más difícil”.
Frente a la reducción de la producción, algunas empresas buscan alternativas para aprovechar su capacidad instalada y sostener los ingresos. Sin embargo, Césari advirtió que las posibilidades son limitadas cuando el problema central está en el bolsillo de los consumidores.
“Cuando la gente no tiene dinero para consumir, haga lo que haga, la gente no consume”, remarcó. En ese contexto, consideró que tampoco alcanza con modificar los precios de los productos: “Tampoco tiene sentido que uno quiera darle el valor adecuado o lo que corresponde a la mercadería si no la puede comprar”.
El presidente de la Cámara de Panaderos sostuvo que el sector necesita una recuperación del consumo para poder revertir el escenario actual. “Hay que esperar que esto de alguna manera se pueda activar. El tema es que no sabemos cuándo, ese es el gran problema”, planteó.
Aunque evitó establecer un porcentaje exacto de caída en las ventas, Césari tomó como referencia el nivel de producción actual y señaló que se encuentra alrededor de la mitad de su capacidad. Además, indicó que el deterioro se profundizó después de las inundaciones.
“De la inundación para acá es como que viene en caída libre y no se ve en el horizonte que pueda repuntar rápido”, afirmó. Según explicó, los pequeños repuntes que se registran no alcanzan para recuperar lo perdido: “Se repunta lo poquito que repunta, empezás a tratar de saldar lo que venís trayendo en la mochila en el pasado”.
Para Césari, la recuperación del sector requerirá un aumento significativo de la demanda para que el repunte pueda sentirse efectivamente en las panaderías de Bahía Blanca.
Esta entrada ha sido publicada el 18 de agosto, 2026 19:00
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