
El precio de la energía eléctrica volvió a subir en los últimos meses y, según el análisis del Observatorio de Tarifa Eléctrica del Departamento de Economía de la Universidad Nacional del Sur, la tendencia comenzó a hacerse visible a partir de abril y se profundizó en mayo. En Bahía Blanca, EDES registró incrementos más moderados que otras distribuidoras del país, aunque el impacto sobre los hogares depende principalmente del nivel de consumo y del esquema de subsidios vigente.
María Ibáñez, integrante del Observatorio, explicó que hasta marzo se había registrado “mucha quietud en términos de las tarifas” a nivel nacional, especialmente en el sector residencial. A partir de abril, en cambio, “empezamos a ver una tendencia alcista de las tarifas”. Sobre la situación de EDES, señaló que la distribuidora local “todavía viene mostrando aumentos de tarifas más moderados que el resto de las distribuidoras del país”.
A este escenario se sumó el cambio en el esquema de subsidios energéticos para los hogares, previsto como parte de una transición durante 2026. Ibáñez explicó que inicialmente se contemplaba una reducción gradual de una cuota adicional de subsidio que alcanzaba el 25%. Para julio se esperaba que esa cobertura se ubicara en torno al 11%, pero finalmente fue cercana al 17%.
El nuevo esquema establece que los hogares que mantienen determinados subsidios reciben una cobertura del 50% sobre el precio estacional de la energía, mientras que también existen topes de consumo. En el caso de la electricidad, durante los meses de mayor demanda, como julio y agosto, el límite es de 300 kWh. A partir del consumo número 301, comienza a aplicarse el costo pleno de la energía sobre ese excedente.
Por eso, Ibáñez remarcó que “es primordial el tema del consumo”. El valor de la factura cambia de acuerdo con el nivel utilizado: “Las tarifas de la electricidad no son las mismas si vos consumís 150 kWh, que si consumís 300, que si consumís 450 y así sucesivamente”.
En Bahía Blanca, la situación tiene además una particularidad: existen hogares que no cuentan con acceso a la red de gas natural y dependen en mayor medida de la electricidad para calefaccionarse y cubrir otras necesidades. Según Ibáñez, esos sectores se encuentran entre los más perjudicados por el esquema actual, ya que suelen registrar consumos superiores al límite subsidiado.
“Son los hogares vulnerables los que mayormente dependen de la electricidad para satisfacer sus necesidades”, sostuvo la especialista. Y explicó que, aunque algunos de esos hogares reciben subsidios, “gran parte de su consumo está sin subsidio y eso es algo que por ahí no se sabe tanto”.
La falta de gas natural también obliga a algunas familias a recurrir a otros energéticos. “En muchos casos es solo electricidad, en otros casos es electricidad y garrafas”, señaló Ibáñez. En ese contexto, advirtió que el precio de las garrafas también representa una dificultad para esos hogares.
“Los hogares que no tienen acceso a la red de gas natural están perjudicados no solo por no tenerlo, sino que además el gas natural es uno de los energéticos que combina dos subsidios”, explicó. En Bahía Blanca, agregó, quienes cuentan con la red de gas también tienen el beneficio de la ley de zona fría, mientras que quienes no disponen de ese servicio deben afrontar principalmente el costo de la electricidad o las garrafas.
Esta entrada ha sido publicada el 27 de agosto, 2026 14:30
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