Bahía Blanca atraviesa un período de alta demanda de atención pediátrica por enfermedades respiratorias, con un aumento de los cuadros de bronquiolitis durante los últimos meses. La situación fue analizada por la pediatra Silvia Zárate, del Hospital Municipal,, quien detalló el impacto de la gripe y otros cuadros respiratorios en las consultas y la ocupación de camas.
Según explicó Zárate, durante abril y mayo se registraron picos importantes de consultas principalmente por gripe, mientras que los casos de bronquiolitis comenzaron a incrementarse a partir de junio y julio y todavía se mantiene una demanda elevada. La especialista vinculó parte de este escenario con las condiciones climáticas y señaló: “El factor climático nos juega la mayoría de las veces en contra”.
En agosto se registraron cerca de 1.900 consultas pediátricas y entre el 40% y el 45% correspondieron a casos respiratorios. Durante la última semana, en tanto, se contabilizaron alrededor de 350 a 360 consultas, con una proporción cercana al 50% de cuadros respiratorios. De esos casos, más del 80% corresponde a menores de 10 años.
Zárate explicó además que en las consultas ambulatorias los cuadros respiratorios suelen agrupar diferentes diagnósticos, como gripe, resfríos, catarros y anginas. La confirmación específica de influenza se realiza mediante hisopado, principalmente en pacientes internados.
En el caso de la bronquiolitis, el seguimiento diagnóstico es más específico debido a que afecta principalmente a menores de 2 años y puede derivar en la necesidad de internación.
La situación también se refleja en la ocupación de camas. Actualmente, la terapia intensiva pediátrica tiene sus cuatro camas ocupadas, lo que representa un 100% de ocupación. En el área de pediatría, el nivel de ocupación también es alto y alrededor del 60% de los pacientes presenta cuadros respiratorios.
En ese contexto, Zárate indicó que se estaba derivando otro paciente a terapia intensiva para recibir asistencia respiratoria. Pese a la ocupación total de la unidad, señaló que las camas de pediatría todavía permiten atender la demanda y que, cuando un paciente internado evoluciona favorablemente, puede pasar de terapia intensiva a una sala de pediatría para liberar espacio.
