El análisis de orina es un estudio habitual que puede aportar información sobre distintos aspectos de la salud y ayudar a detectar alteraciones antes de que aparezcan síntomas. Así lo explicó Daiana Triñanes, bioquímica MP 9030, quien destacó la importancia de incluirlo dentro de los controles de salud.
Triñanes explicó que el estudio comprende diferentes evaluaciones. Primero se observan las características físicas de la muestra, como el color y el aspecto. Luego se realiza un análisis químico que permite detectar, entre otras sustancias, glucosa, proteínas y glóbulos rojos. Finalmente, se analiza el sedimento urinario mediante microscopía para identificar células, cristales o bacterias.
La especialista señaló que determinados resultados pueden orientar sobre posibles alteraciones. La presencia de leucocitos junto con nitritos o bacterias puede indicar una infección urinaria o un proceso inflamatorio. La detección de glucosa puede estar relacionada con una alteración en el metabolismo de la glucosa, mientras que encontrar proteínas puede indicar la necesidad de evaluar el funcionamiento de los riñones.
Uno de los puntos destacados por Triñanes fue que una persona puede presentar alteraciones sin percibir síntomas. “Hay muchas alteraciones que pueden estar presentes y no presentar ningún síntoma evidente”, explicó. En ese sentido, señaló que el análisis de orina como parte de un control de salud puede ayudar a detectar determinadas enfermedades de manera temprana.
La bioquímica también explicó que no existe una frecuencia única para todas las personas. La periodicidad depende de factores como la edad, la presencia de una enfermedad renal o la aparición de síntomas. Sin embargo, consideró que idealmente debería formar parte del chequeo anual.
Respecto de la toma de la muestra, Triñanes indicó que lo recomendable es contar con un mínimo de tres horas de retención de orina, ya que cuanto mayor sea el tiempo de retención, más concentrada estará la muestra. En personas que presentan síntomas y necesitan orinar con frecuencia, igualmente puede tomarse una muestra con menos horas de retención.
Para obtener un resultado confiable, también es importante recolectar correctamente la orina. La especialista explicó que normalmente se solicita una muestra de chorro medio: se descarta el primer chorro en el inodoro y se recoge la porción siguiente en el recipiente.
El recipiente tampoco debe ser uno de uso doméstico. Triñanes remarcó que debe utilizarse un recipiente estéril específico para la toma de muestras, que puede ser proporcionado por el laboratorio o adquirido en una farmacia.
El control puede realizarse a lo largo de la vida y, con el paso de los años, puede requerirse con mayor frecuencia. Según explicó la bioquímica, esto se relaciona con los cambios que pueden producirse en el funcionamiento de los riñones y con la necesidad de detectar determinadas patologías con anticipación.
