
A casi cuatro meses de la explosión del taxi que conducía, Oscar Peralta continúa con su recuperación y espera una definición médica sobre una cirugía reconstructiva que necesita para mejorar su calidad de vida. El hecho ocurrió en junio, cuando el taxista se detuvo en un semáforo en rojo y, según recuerda, se produjo una explosión que provocó el incendio del vehículo. Hasta el momento, no se pudo verificar qué originó el desperfecto, aunque se presume que pudo tratarse de un problema mecánico en el sistema de GNC.
Actualmente, Peralta necesita una reconstrucción por una estenosis en la glotis y tiene las cuerdas vocales inmóviles. Su cirujana deberá evaluar junto con un especialista de cuello y cabeza si la intervención puede realizarse en el Hospital Municipal o si será necesario trasladarlo a otro centro de salud. “Todavía falta que lo vea un médico para ver si pueden hacerle la operación acá o si realmente tienen que derivarlo a otro hospital”, explicó Soledad, su esposa.
El proceso de recuperación estuvo marcado por varias complicaciones. Óscar contó que permaneció internado 15 días y tuvo que acudir tres veces de urgencia debido a problemas relacionados con la cánula. En una de las últimas situaciones, su estado fue especialmente delicado: llegó al Hospital Penna con una saturación de 26 y destacó que la intervención de un vecino fue determinante para que pudiera recibir atención médica a tiempo.
“Esto es un día a día”, resumió el taxista. Actualmente continúa con nebulizaciones y antibióticos, aunque señaló que la nueva cánula le permitió reducir los episodios de emergencia que había sufrido anteriormente.
Mientras espera la definición médica, la familia también atraviesa dificultades económicas. Soledad explicó que deben afrontar gastos de alquiler, comida e impuestos y que se sostienen mediante rifas y la ayuda de familiares, amigos, vecinos y compañeros del grupo de taxistas. “Se está haciendo difícil y lo vamos llevando, lo vamos llevando”, expresó Óscar.
A esta situación se suma el reclamo de la familia hacia quien era el patrón de Peralta al momento del hecho. Según contaron, no recibieron ningún tipo de contacto de su parte desde la explosión. “No ha aparecido nunca, nunca, nunca”, sostuvo Soledad, quien cuestionó que, pese a la exposición pública que tuvo el caso, no hayan recibido siquiera un mensaje para saber cómo se encontraba Óscar.
El propio taxista expresó su malestar por esa falta de contacto: “Un poco de bronca porque uno es un laburante”. En ese sentido, explicó que se trataba de una relación laboral, pero consideró que esperaba al menos un gesto personal. “Mis expatrones me han llamado para preguntarme, me han ofrecido plata inclusive hasta para pagar un alquiler y este señor ni siquiera para decir: ‘¿Cómo estás, perro?’”, relató.
A casi cuatro meses de la explosión, la principal preocupación de la familia pasa ahora por la cirugía. Durante esta semana, la especialista que atiende a Óscar debía comunicarse con un médico de cuello y cabeza del Hospital Municipal para determinar si la intervención puede realizarse en Bahía Blanca o si será necesario viajar a otra ciudad.
“Si lo tienen que trasladar a él, ahí se nos va a complicar bastante”, advirtió Soledad, ante la posibilidad de que el tratamiento requiera un traslado. Mientras aguardan esa definición, Peralta continúa su recuperación acompañado por su familia, amigos, vecinos y compañeros de trabajo.
Esta entrada ha sido publicada el 29 de septiembre, 2026 08:23
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