Canal Siete
sábado 2 de marzo

Bruno Cerella, entre el basquet y la ayuda social en África

El basquetbolista bahiense Bruno Cerella contó en una entrevista con el periodista Mauricio Codocea del diario Clarín cómo divide su tiempo entre el basquet en Italia y la ayuda social en África.

La doble vida de Bruno Cerella no sabe de grises. Este basquetbolista bahiense que tiene 31 años y desde los 17 está en Italia va de un extremo al otro, transcurre sus días con intensidad y se llena de vivencias inolvidables. Un día se encuentra en Milán, sentado a la mesa de un coqueto restorán junto a Giorgio Armani, uno de los diseñadores de moda más importantes del mundo; al otro está en alguno de los países más pobres de Africa, ayudando a chicos que a duras penas pueden alimentarse. Con amabilidad y entusiasmo accede a hablar de todo aquello -y de su vida deportiva en Olimpia Milano, claro- desde Zambia, donde pasa un tercio de sus vacaciones mientras supervisa que todo marche en orden en la academia Slums Dunk que allí funciona y de la que es fundador y parte esencial.

-¿Cómo es la vida en Milán?

-Estoy en uno de los mejores clubes, la organización es increíble, no te falta nada… Vivís en una isla feliz, como le digo yo. Tenés lo que necesitás y la ciudad es fantástica y pequeña -comparada con Atenas o con Estambul, ya que tiene 2 millones y medio de habitantes-, pero te ofrece muchísimo. Te movés bien de noche, podés disfrutar conciertos, cenas, teatro y es hermosa para vivir. La seguridad y la serenidad con las que se vive son muy lindas. Me encanta Milano (sic).

-¿Te cruzás seguido a Armani?

-Sí, siempre. Después de tantos años, incluso tenemos una buena relación y vamos a comer seguido. Es una persona mayor (tiene 83 años) pero súper activa en su trabajo. En 40 años levantó un imperio. Vino al club cuando estaba por morir. (Adriano) Galliani, mano derecha de (Silvio) Berlusconi en Milan, hizo en aquel momento un consorcio de personas con mucho dinero para salvarlo. Por un año lo llevó adelante ese grupo y después Armani decidió comprarlo. Ahora es el único propietario y con EA7, que es su línea de ropa deportiva, le dio un giro de imagen al club. Es una persona muy interesante. Para mí es un tipo normal porque lo trato casi a diario. Es uno más.

-¿Te habla del juego, le gusta o está más al margen?

-Le gusta. Nos sigue siempre, especialmente de locales. No es un grandísimo entendedor, pero tiene mucha pasión y seguramente lo hizo también por la ciudad.

-¿Les ha hecho algún regalo especial, como relojes o cosas así por algún triunfo en particular?

-Bueno, en esta “isla feliz” no necesitás otras motivaciones, pero sí lo ha hecho. En Navidad o tras algún partido importante nos ha hecho regalos o nos ha dado bonos para gastar en Armani. Pero no es lo común. Ya tenés que agradecer que vivís de una manera increíble, que cobrás todos los días 5 del mes, que no te hace falta nada…

-Especialmente perfumes, ¿no?

-No, ropa y perfumes acá no faltan nunca (risas).

Bruno Cerella: "El deporte es un complemento para enriquecer la vida de los chicos de la calle"

Bruno Cerella festeja junto a Giorgio Armani, el dueño del equipo campeón de la Copa Italia 2016.

-Al conocer tu realidad en Italia, ¿el trabajo que hacés en Africa sirve para bajar a la tierra?

-Esto, que comencé como una experiencia de vida y hoy es un proyecto muy concreto, es la parte que me llena el corazón, con la que me siento más realizado. De mis 60 días de vacaciones, 20 los paso acá. Hoy el proyecto es una ONG y no soy sólo el creador sino también el presidente, así que tengo muchas responsabilidades. La idea de Slums Dunk no es buscar talentos sino educar a través del deporte, sacar a los chicos de la calle. Todo comenzó con la idea de devolverle al deporte lo que me dio: una oportunidad de vida. Lo empecé en Kenia porque escribí el proyecto y me contactaron de muchas asociaciones, pero elegí la más chiquita de todas. Así arrancó todo hasta hoy, que tenemos tres academias.

-Y todo comenzó con un libro, ¿no?

-Sí, uno que me regaló mi tía. Se llama “El despertar del líder”, una especie de guía espiritual. Siempre me digo que lo tengo que volver a leer después de tantos años para ver qué me dice ahora. Y hoy incluso la NBA está poniendo el ojo en países subdesarrollados. Organizaron la Jr. NBA y los Sub 12 de nuestra academia, que son de la villa más pobre del país, salieron campeones de Kenia, ganándoles a los chicos de clubes y de escuelas. Apenas tienen para comer y para ir a la primaria… Para comprenderlo, hay que visitarlo. La primera academia la hicimos en una villa de 100.000 habitantes y el único espacio abierto es nuestra cancha. Lo demás son casas de barro o chapa pegadas una a la otra. Imaginate.

Bruno Cerella: "El deporte es un complemento para enriquecer la vida de los chicos de la calle"

La mirada del nene, pelota en mano, se cruza con la de Bruno Cerella en África.Foto: Simone Raso / Slums Dunk

-¿Cómo se establece cada academia?

-Llevamos el proyecto deportivo donde nos llaman las ONGs. Lo que yo pido es que al mismo tiempo haya un proyecto educativo y de salud; a eso le sumamos el deportivo, para enriquecer. Hacemos cursos para entrenadores jóvenes e invitamos a los chicos de las escuelas a nuestras actividades. También tenemos una parte administrativa, así que necesitás que la ONG en la que te apoyás -porque yo trabajo todo el año- tenga personas capaces. Siempre estoy en contacto con esa gente. La idea es formar entrenadores jóvenes, construir la cancha o mejorar las condiciones de la que haya, enviar material deportivo y, durante el año, seguir las actividades.

-¿Habías visitado África antes de este proyecto hecho realidad?

-Siempre fui apasionado del continente, miraba documentales y esto fue también una excusa para conocer lugares, culturas. Hoy conozco muchísimos países: Tanzania, Uganda, Kenia, Ruanda, Marruecos, Egipto, Botswana, Namibia… Un montón. Me apasiona conocer culturas a través del deporte y es hermoso usar el deporte como lenguaje en común.

-¿Te sorprendiste cuando llegaste a los lugares más pobres?

-Te sorprenden muchísimas cosas que realmente tenés que vivirlas para entenderlas.

-¿Por ejemplo?

-Todo. Si hoy miro que salí de Bahía Blanca para jugar al básquetbol y construí una academia en una villa de 100 mil habitantes en Nairobi, ni siquiera me lo explico. Cada vez que voy a esos lugares me pongo más contento por tener la suerte de poder vivir estas experiencias.

Bruno Cerella: "El deporte es un complemento para enriquecer la vida de los chicos de la calle"

Bruno Cerella y dos niñas africanas que participan de los programas de Slums Dunk.Foto: Simone Raso

-¿Qué es lo más fuerte que te tocó vivir?

-Me pasa muchas veces que me encariño con chicos que al año siguiente, cuando vuelvo, no están más. Porque no están más, se van arriba… Hoy estoy en Zambia, donde bajó un poco el HIV, pero seguimos hablando de un 20 o 25 por ciento de los habitantes, con expectativas de vida de 42 años. No ves ancianos en la calle. Son condiciones realmente precarias. Inimaginables. Es delicado. Eso te golpea, te hace valorar muchísimas cosas, entendés que muchas veces te hacés problema por cosas menores que ni existen y decís: “La pucha, qué distintas son las vidas de las personas. Qué injusto el mundo en que vivimos desde muchos puntos de vista. ¿Por qué algunos tanto y otros tan poco!”. A muchas personas les haría bien poder vivir experiencias semejantes y no en nuestra nube de deportistas, de linda vida, de lujo y de bienestar. Estas experiencias te redimensionan, te hacen ver que el mundo es uno solo y que todos tendríamos que vivir más en armonía.

-¿Por qué Africa y no Argentina?

-Porque mi proyecto se hizo muy conocido en África y muchos jugadores de la NBA se interesaron: Bismack Biyombo, Festus Ezeli, Kevin Seraphin… Por eso empezamos acá. Al mismo tiempo, siempre tuve ganas de llevarlo a la Argentina, pero no tuve todavía el contacto de una organización que dijera: “Bruno, vimos tu proyecto y queremos hacer lo mismo acá. Tenemos esto en Chaco, Formosa, Jujuy o donde sea. Tenemos un proyecto educativo y de salud. Traé la pata deportiva que hacemos algo buenísimo”. No veo la hora de que eso pase. Esto lleva años. Nosotros llevamos seis años de trabajo y tenemos tres academias, más propuestas para ir a Mongolia o a Ecuador. Debo hacer elecciones porque tengo un tiempo físico limitado para ir a los lugares, que debo conocer personalmente antes de arrancar. Con el tiempo, después, podés delegar, pero el primer paso lo tengo que dar yo o Tommy Marino, mi compañero de equipo con el que trabajo. En Argentina muchos me han preguntado e incluso hay gente interesada en financiar, pero la más importante es la parte organizativa, que te ponga a la par con un proyecto válido de educación y de salud. El deporte es un complemento para que los chicos de la calle tengan una opción y podamos enriquecer sus vidas.

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Bruno Cerella: "El deporte es un complemento para enriquecer la vida de los chicos de la calle"

Cerella festeja el título de la Copa Italia 2016 parado junto a Giorgio Armani, dueño del equipo.Foto: Gazzetta.it

Italia, su lugar en el mundo

Cerella nunca pasó por la Liga Nacional u otra categoría profesional en Argentina. Hoy, después de pasar por casi todos los niveles del básquetbol italiano, juega en el equipo más importante de ese país.

-¿Por qué te fuiste tan chico a Italia? ¿Qué viste en esa oportunidad que no viste acá?

-¿La verdad? No lo sé (risas). Vivía en Bahía Blanca, donde siempre era uno de los chicos más talentosos. Siempre estuve en las selecciones de la ciudad, aunque había jugadores más prometedores, seguramente mejores que yo y que por entonces le daban más bola al básquetbol. Ahí no me tocaba jugar tanto. Un día me salió esa oportunidad y era en un momento de mi vida delicado: mis padres se habían separado. Así que mi familia me dijo: “Andá, Bruno. Hacé esta experiencia, vas a ver las cosas desde otro lado, bla, bla…”. Y me subí a ese avión. Nunca más volví. La vida está hecha de oportunidades y de elecciones, pero fue y es la elección más justa que tomé: me fui de mi casa, enfrenté la vida solo, porque no vine a jugar a Milano sino a un club donde prácticamente sólo me daban casa y comida. Si miro hacia atrás, soy feliz de lo que hice y agradezco a la vida haber tenido el coraje de haber elegido ese camino que tal vez era el más difícil. Tenía 17 años, mi familia y amigos en Bahía, era la época en que empezaba a salir, a conocer chicas, a divertirme… Son cosas que cuentan a esa edad, pero las cosas debían darse así.

-¿Te quedaron o te quedan ganas de jugar en Argentina?

-No sé. Como no conozco la realidad argentina, no estoy seguro. Curiosidad, sí. Podría decir que me encantaría ir a jugar un año, pero hay que elegir y la elección por ahora es seguir acá.

-¿Se interesaron en Argentina por vos?

-Un club me contactó hace dos años, pero después ya no. Creo que por ahí pueden llegar a pensar que estoy en el mejor club de Italia y es difícil que me mueva, lo cual también es una realidad. Si yo jugara en clubes que pelean el descenso, o tuviera una familia que quiere volver, capaz vería las cosas de otra manera. Pero crecí acá y mi carrera no podría haber sido mejor.

Bruno Cerella: "El deporte es un complemento para enriquecer la vida de los chicos de la calle"

Bruno Cerella, en su trabajo en Slums Dunk.

-¿Italia es el destino final para tu carrera?

-Uno nunca sabe, pero en mi modo de ver la vida, en este momento me gustaría seguir en Milano. Soy consciente de que podría jugar muchos minutos en otro equipo más pequeño, porque todos los años tengo la chance de ir a otros clubes, pero miro para atrás y veo que escalé de la última categoría al equipo más importante de Italia. Eso es algo que me enorgullece y disfruto estar viviendo esta realidad.

-¿Qué balance hacés de la última temporada, en lo personal y en lo colectivo?

-Nunca pudimos llegar a una forma física y mental que te permita ser un equipo top. En la Euroliga, eso hace que te pasen por arriba, como nos sucedió. En la liga italiana la podés pelear, pero al llegar a los mano a mano, perdimos. En lo personal tuve un año difícil pero fue una experiencia nueva en mi vida. Las elecciones no siempre están en nuestras manos. En mis manos hubiera estado la chance de irme del equipo, pero no era mi idea. Soy el único jugador que lleva 5 años en el club. Al mirar para atrás ves que esto es apenas una partecita de tu carrera y sé que puedo seguir divirtiéndome en momentos de dificultad. Amo el baloncesto, es mi trabajo y mi pasión, pero también sé que es un instrumento más en mi vida y que soy afortunado de poder vivir de esto. No soy una persona que se bajonee en los momentos difíciles. En el último partido, cuando quedamos afuera, tuve la oportunidad de jugar, algo que no venía haciendo, y el entrenador me dio la chance. Me divertí, entré a comerme la cancha como siempre, tratando de dar mi parte… Perdimos y me fui con la cabeza arriba a pensar en lo que se viene, a pesar de la decepción. Hay una gran diferencia entre la emoción y el estado de ánimo: la emoción es lo que aparece cuando perdés el partido y te vas enojado; el estado de ánimo es esa depresión en la que entra un equipo y se necesita tiempo, trabajo, amor y pasión para salir. Eso es lo que nos faltó. No pudimos salir de ese estado

Fuente: Clarin.com

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