La comunidad de la capilla Stella Maris, ubicada en Darregueira al 1800, volvió a ser víctima de la inseguridad. El robo fue descubierto durante la mañana del lunes, cuando uno de los colaboradores llegó al lugar y encontró las puertas abiertas, la reja de ingreso violentada y distintos sectores del edificio completamente revueltos. Además de provocar importantes daños materiales, los delincuentes sustrajeron elementos utilizados para las actividades comunitarias y la asistencia social que brinda Cáritas.
Carolina Caso, colaboradora de la institución, relató que el hecho fue detectado cuando un integrante de la capilla ingresó para recibir la instalación del medidor de gas. “Nos encontramos con la sorpresa tan desagradable de que nos habían entrado a robar. Nos rompieron la puerta de ingreso, la reja, todos los candados y todas las puertas”, señaló.
Según estimaron desde la institución, las pérdidas ascienden a entre 600.000 y 700.000 pesos. Entre los elementos robados se encuentran tres garrafas, un horno eléctrico, dos pavas eléctricas, mercadería de Cáritas y objetos destinados a un sorteo solidario para recaudar fondos. “Fue un golpe bastante duro porque las garrafas las usábamos para calefaccionarnos y para preparar una merienda para las personas que participan de las actividades”, explicó Caso.
La capilla desarrolla distintas tareas sociales durante la semana. Allí funcionan Cáritas, la catequesis familiar, la catequesis especial y un taller de arte para personas con discapacidad. Además, la organización asiste regularmente a unas 45 familias del barrio. “La mercadería que quedaba de Cáritas para las familias también la robaron”, lamentó la colaboradora.
De acuerdo con las primeras estimaciones, el robo habría ocurrido entre la tarde del domingo y las primeras horas del lunes. Caso explicó que vecinos y colaboradores suelen controlar permanentemente el edificio y que el lugar había sido visto en condiciones durante la tarde del domingo. La Policía Científica trabajó en la escena y les indicó que, por la cantidad de elementos sustraídos y la forma en que actuaron los delincuentes, habrían permanecido varias horas dentro del inmueble. “Para iluminarse prendieron fuego”, comentó.
La colaboradora reconoció que no es la primera vez que la capilla sufre un episodio de estas características. “Ya nos robaron tantas veces que no queda nada por robar. Ya no tenemos nada”, expresó, aunque aseguró que la comunidad continuará con las actividades previstas.
Frente a esta situación, la institución lanzó una campaña solidaria para reunir donaciones de juguetes y golosinas con vistas a los festejos por el Día del Niño. Los aportes pueden acercarse a la capilla, ubicada en Beruti y Darregueira al 1800, los martes y jueves por la tarde o los sábados, cuando siempre hay colaboradores presentes. También se ofrecieron a retirar las donaciones de quienes no puedan acercarse.
