
La última sudestada volvió a poner en evidencia el avance del mar y la erosión de las costas de Monte Hermoso y Pehuen Co. Tras el fuerte oleaje registrado ayer, que provocó daños en distintos sectores, el oceanógrafo e investigador del Conicet Gerardo Perillo advirtió sobre la repetición de estos fenómenos y explicó que ya se preparan campañas para medir el volumen de arena perdido.
“Decididamente nosotros hace muchos años ya que venimos advirtiendo de que esta situación va a ocurrir”, sostuvo Perillo al analizar la sucesión de eventos meteorológicos registrados en la región. Según explicó, la última ciclogénesis fue menos intensa que la ocurrida en marzo, pero igualmente estuvo acompañada por vientos superiores a los 100 kilómetros por hora y olas de más de seis metros.
“Estas tormentas van a ser cada vez más frecuentes y cada vez más intensas y obviamente las zonas costeras se van a ver afectadas”, afirmó el investigador.
Uno de los principales efectos observados es la pérdida de arena. Perillo explicó que durante este tipo de episodios las olas son “extremadamente erosivas” y pueden retirar volúmenes importantes de material de las playas. Por ese motivo, ya están previstas campañas de medición tanto en Monte Hermoso como en Pehuen Co para determinar cuánto fue el proceso erosivo provocado por el último temporal.
El antecedente más reciente permite dimensionar el impacto. De acuerdo con Perillo, durante la ciclogénesis anterior Monte Hermoso perdió “varios millones de metros cúbicos de arena”, lo que representó aproximadamente dos metros de altura de playa. En Pehuen Co, agregó, se registró un proceso similar, aunque de menor magnitud.
El especialista también analizó los sistemas de protección costera instalados en ambas localidades. En el caso de Pehuen Co, señaló que las estructuras de piedra protegen el médano frontal, pero al mismo tiempo están asociadas a una mayor erosión de la playa. “A medida que van avanzando por las rocas, vemos cómo fue avanzando la erosión en la playa”, explicó.
Perillo indicó que los mapas elaborados periódicamente permiten observar esa evolución y advirtió que en Pehuen Co “cada vez van a quedar más expuestas las rocas que están por debajo”, debido a la reducción del volumen de arena disponible en la playa. En Monte Hermoso, en cambio, sostuvo que la mayor cantidad de arena existente hace que los afloramientos de rocas sean menos frecuentes, aunque ya se observan algunos sectores donde aparecen.
Respecto de las posibles soluciones para Monte Hermoso, Perillo destacó el trabajo realizado por el municipio y particularmente la utilización de geotubos. “La municipalidad de Monte Hermoso hizo algo muy bien”, afirmó, al referirse al sistema instalado en la costa.
Según explicó, los geotubos son estructuras de geotextil que se rellenan con arena y permiten contar con un sistema más flexible que las rocas. Además, ante una eventual rotura, el material puede volver a incorporarse a la playa. “Los geotubos son tubos geotextiles que se rellenan de arena y entonces eso permite por un lado tener un sistema más flexible que las rocas, pero por otro lado si se llegan a romper, lo que devuelve es arena a la playa”, detalló.
El oceanógrafo también remarcó que cualquier sistema de defensa costera requiere mantenimiento permanente. “No existe el sistema eterno. Tiene que haber un sistema de mantenimiento, una preocupación en la cual continuamente hay que estar vigilando dónde puede haber problemas con la defensa e inmediatamente ir y recomponer esa defensa”, explicó.
En ese sentido, señaló que uno de los problemas habituales es que se financia la construcción de las defensas, pero no necesariamente su mantenimiento posterior.
Perillo confirmó además que está prevista una reunión con autoridades de Monte Hermoso y el comité de emergencia para la próxima semana, en la que los investigadores presentarán los resultados de los estudios realizados luego de la ciclogénesis anterior y analizarán posibles alternativas.
“Estamos muy contentos de que la Municipalidad de Monte Hermoso por lo menos nos está solicitando nuestro consejo para ver cuáles son las posibles soluciones”, señaló. Aclaró, de todos modos, que la decisión final sobre las obras y las medidas a implementar corresponde al municipio.
Entre las alternativas analizadas, el investigador explicó que los geotubos deberían colocarse de manera escalonada y formando una pendiente para evitar la reflexión de las olas, uno de los factores que contribuyen a la erosión de la arena.
Mientras continúan los estudios para determinar el impacto exacto de la última sudestada, el investigador volvió a advertir sobre la recurrencia de estos fenómenos y la necesidad de contar con información sostenida para anticipar sus efectos. “Vamos a tener que sufrir este tipo de situaciones muy seguidos”, concluyó Perillo.
Esta entrada ha sido publicada el 22 de septiembre, 2026 18:58
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