Un nuevo robo golpeó al Club Huracán de Ingeniero White y volvió a poner en alerta a la institución: es el segundo hecho en apenas 14 días. Paula Giles, colaboradora de la entidad, contó que llegaron cerca de las 9.30 para realizar el mantenimiento habitual y encontraron abierta la ventana del container donde funciona la cantina.
“Es llegar todos los días y pensar que algo va a pasar”, expresó Giles al describir la preocupación que genera la sucesión de hechos. Según relató, los delincuentes revolvieron todo el lugar y se llevaron una importante cantidad de mercadería: bebidas, golosinas, hamburguesas y elementos de decoración.
El club había cerrado el miércoles a las 20, después de que terminaran los entrenamientos, y la cantina quedó cerrada. La mercadería había sido repuesta especialmente porque durante el fin de semana estaban previstos eventos de la Liga del Sur y encuentros de las categorías infantiles, jornadas que representan una de las principales oportunidades de recaudación para la institución.
“Esta vez fue peor porque se llevaron muchísima mercadería”, sostuvo Giles. Explicó que, después del robo ocurrido 14 días atrás, habían decidido no dejar dinero en el lugar. Sin embargo, los delincuentes encontraron mercadería suficiente para vaciar las estanterías y las heladeras.
La dirigente señaló que todavía no pudieron establecer el monto de lo robado, aunque remarcó que se trata de una cantidad importante. Según explicó, los autores incluso utilizaron baldes y bolsas que encontraron en el predio para trasladar los elementos sustraídos.
La institución espera poder obtener imágenes de las cámaras de seguridad ubicadas debajo del puente y de una empresa situada frente al complejo para intentar identificar a los responsables. Giles aclaró que no pueden señalar a ninguna persona porque todavía no cuentan con información que permita determinar quiénes fueron los autores.
Si bien los patrulleros recorren habitualmente la zona, la ventana por la que ingresaron queda orientada hacia el interior del complejo. La dirigente explicó que, aunque la cantina cuenta con reflectores y está muy iluminada, ese acceso no resulta visible desde la calle.
Para Huracán, el impacto del robo excede el valor de la mercadería. “Acá se trabaja, esto es una comunidad muy humilde y cuesta mucho todo”, explicó Giles, quien destacó las horas de trabajo que realizan los integrantes del club de lunes a lunes.
La dirigente también remarcó el vínculo familiar que mantiene con la institución: su hijo mayor es entrenador, su marido coordina las formativas y sus dos hijos menores juegan allí. “Vivimos prácticamente, es nuestra segunda casa el club”, afirmó.
El nuevo robo llega en un momento especialmente sensible para la entidad, que tenía la cantina abastecida para afrontar un fin de semana de actividad deportiva. “Pasé por todos los estados, por enojo, por tristeza, por angustia, por todo”, resumió Giles tras encontrarse con el lugar revuelto y la ventana rota.
