Canal Siete
jueves 25 de julio

Poder de compra: en el peor nivel de la última década

Van más de 140 días de cuarentena, con avances y retrocesos de fases y algunas disparidades, según la región geográfica y la evolución de los contagios por Covid-19, la pandemia ha pegado de lleno en la economía y en el consumo minorista, que ya venía golpeado por la recesión.

En rigor, los eslabones de toda la cadena están afectados, en especial, el del poder adquisitivo. De hecho, las flexibilizaciones en los esquemas de cuarentena no han impactado de manera significativa en las ventas.

En la mayoría de los sectores, la prioridad fue proteger al máximo posible el empleo, y por eso muchas paritarias, que ya deberían haberse resuelto, ni siquiera comenzaron a debatirse.

Los datos elaborados por el Instituto de Estudios Económicos sobre la Realidad Argentina y Latinoamericana (Ieral) de la Fundación Mediterránea son sintomáticos y permiten ver cómo el salario promedio formal del sector privado ha retrocedido en su poder de compra de diversos productos al nivel más bajo en la última década.

Por caso, en el primer semestre de este año, con un sueldo promedio se podían adquirir 167 kilos de carne vacuna (valores de seis cortes relevados por el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina). Ese poder de compra es el segundo más bajo en 20 años: apenas supera los 162 kilos del primer semestre de 2010.

El proceso de deterioro se aceleró con el Covid-19. En abril y mayo, la relación tocó un piso: sólo se pudieron comprar 147 kilos de carne, 33 menos que los 180 del primer trimestre.

Es sólo un ejemplo que puede trasladarse a otros bienes, por ejemplo, un metro cuadrado de construcción o un automóvil cero kilómetros, dos clásicas alternativas que suelen usar los argentinos como destino de sus ahorros.

En el caso de los ladrillos, en abril pasado, con un salario se podían comprar apenas 1,36 metros cuadrados, 11 por ciento menos que en marzo (serie mensual). Y si se toma el promedio anual (1,44 metros en abril pasado) hay que retroceder alrededor de 12 años para ubicar un nivel similar.

En los autos, en cambio, la relación sale mejor parada a favor del salario, debido a que los vehículos mantienen su cotización en dólar oficial y no blue.

Según la estimación del Ieral (toma como parámetro un promedio de las valuaciones de cinco modelos de gama baja), en el primer semestre se pudo comprar, con un salario promedio, el equivalente al 9,7 por ciento de una unidad sin patentar, por encima del 8,6 por ciento del año pasado.

Por detrás del dólar

Otra forma, más teórica, de medir el poder adquisitivo de un sueldo promedio del sector privado formal es compararlo contra las evoluciones de la inflación y del tipo de cambio.

El Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Bolsa de Comercio de Córdoba tiene una base de datos que muestra que, a valores de mayo de 2020, el salario real se ubicaba en 57.058 pesos, es decir, 3,4 por ciento por debajo de los 59.082 pesos de marzo. Medido en dólar blue, son poco más de 450 dólares, el valor más bajo desde diciembre de 2004 y que descendió 35 por ciento en apenas tres meses, según el IIE debido a la pandemia. A precio dólar oficial, son 840 dólares, por debajo de comienzos de año, pero arriba de fines de 2019.

Los cálculos del Ieral son similares: con la cotización del tipo de cambio informal, el salario se achicó a casi la mitad desde los 800 dólares del primer trimestre. Y si se extiende el cómputo al primer semestre completo, el promedio es de 600 dólares, la cifra más baja en 13 años.

Con respecto a la inflación, un gráfico comparativo muestra que, desde enero de 2018, los precios aumentaron 153 por ciento, mientras que los salarios subieron 30 puntos menos. Esa tendencia también se profundizó durante la pandemia.

Incertidumbre

Lo que se preguntan las familias es hasta cuándo y hasta dónde llegará esta destrucción del poder adquisitivo. Para Marcelo Capello, presidente del Ieral, es muy difícil responder, por factores que juegan tanto a favor como en contra.

A favor, citó que “normalmente después de períodos en que sube mucho el dólar y cae el salario real, en un momento comienza a revertirse la curva en la medida en que mejoran el consumo y la actividad. Es lo que debería ocurrir a medida que se disipe el efecto pandemia”.

A esto se suma que en 2021 hay elecciones nacionales y que el Gobierno seguramente tendrá interés en llevar adelante políticas que mejoren la situación de las familias.

Del otro lado, el problema es un altísimo déficit fiscal que obliga a una elevada emisión monetaria, y a un escenario de tarifas y servicios congelados desde fines del año pasado, y que requieren también una actualización.

“Lo más probable es que, por ser un año electoral, el Gobierno intente pisar las tarifas y el dólar oficial. Lo que les puede jugar en contra es que suba la inflación si en pospandemia no bajan el déficit fiscal y siguen emitiendo mucho”, resumió Capello.

Fuente: La Voz

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