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jueves 18 de abril
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Subió al avión para cubrir a un compañero que tenía el cumple de su bebé y murió sin saber que iba a ser papá

Rubén Demaría fue una de las 22 víctimas de la nave que se estrelló en Río Negro hace 11 años. Su mujer estaba embarazada, pero no lo sabían. Los familiares de los pasajeros y la tripulación esperan que Casación Penal no prescriba la causa y que los directivos de la aerolínea sean condenados.

A la mayoría de los familiares que murieron en el fatídico vuelo de la aerolínea Sol, los invade una triste sensación de que esta catástrofe fue olvidada por la mayoría de los argentinos. Peor aún, el hecho de que la Justicia les jugó siempre en contra. Esa noche del 18 de mayo de 2011, el avión Saab 340 -de la línea aérea ya desaparecida- nunca debió haber despegado de Neuquén (NEU) ya que tenía fallas que no le permitían volar. En pleno viaje hacia el aeropuerto de Comodoro Rivadavia (CRV), la nave sufrió “engelamiento severo” y se estrelló en una meseta de Río Negro. Murieron 22 personas, entre pasajeros y tripulantes.

Tragedia de Sol: la lucha solitaria de un padre contra el olvido. (Captura de TN).
Tragedia de Sol: la lucha solitaria de un padre contra el olvido. (Captura de TN).

El fatal destino quiso que Rubén Demaría formara parte de una de las tragedias más grandes en la historia de la aeronavegación comercial en la Argentina. “Rubén llegó a ese vuelo por ser generoso”, resumió Milca Mora, su viuda, en una entrevista con TN. Según su relato, él pudo haberse quedado en su casa de Neuquén ese miércoles, jugando con su hija Delfina de tan solo un año y medio.

Pese al temor que tenía Rubén por viajar en los aviones de esa aerolínea, eligió reemplazar a un compañero de trabajo que se perdería el primer cumpleaños de su hijo si viajaba a Comodoro. “Se había quedado con miedo luego de que en un viaje tuvieron que llevar las valijas a upa porque la alarma de la bodega sonaba y no podían pararla”, recordó Milca.

De haberse quedado con su familia, Rubén no sólo habría salvado su vida, sino que también se habría enterado de que iba a ser padre por segunda vez.

Milca y Rubén estuvieron ocho años de novios y cinco de casados. Luego de pasar por diversos rubros, y tener que dejar sus estudios en el cuarto año de la carrera de ingeniería, él fue contratado como personal administrativo en Ciar S.A., empresa que brinda logística para proyectos de arquitectura. Su tarea era garantizar todo lo operativo para que los inspectores realizaran su trabajo: les preparaba las casas, los autos, llevaba los pagos de la empresa y los rendimientos de gastos.

Milca Mora y Rubén de María estuvieron 8 años de novios y 5 de casados. (Foto: Gentileza Milca Mora)
Milca Mora y Rubén de María estuvieron 8 años de novios y 5 de casados. (Foto: Gentileza Milca Mora)

“Era una persona activa, súper sociable, enfermo fanático de River y muy católico, que bregaba siempre por la familia unida”, describió Milca a su marido. Quizás este último deseo haya sido el motivo por el que Rubén tomó el fatídico vuelo 5428 de Sol.

¿Dónde estás?

Una vez por mes, Demaría debía viajar a Comodoro Rivadavia para ver cómo estaban los inspectores. Ya había cumplido con su misión aquel mayo de 2021. Con la puntualidad que lo caracterizaba, había vuelto de su viaje a Neuquén un sábado por la tarde. “Pero el lunes se encontró con un colega de trabajo que se lamentaba por tener que viajar a Comodoro en la fecha del primer cumpleaños de su hijo. Rubén no lo toleró y le dijo que no fuera, que se quedara con su nene porque él había lamentado perderse el cumple de Delfina por motivos laborales”, relató Milca.

“Hasta el final pensó siempre en el otro”, agregó. Ese mismo día, Rubén la llamó por la tarde y le avisó que el miércoles siguiente se volvía para el sur.

Rubén y su primera hija Delfina. (Foto: Gentileza Milca Mora).
Rubén y su primera hija Delfina. (Foto: Gentileza Milca Mora).

Aquel 18 de mayo de 2011 caía la noche y Milca le daba la teta a Delfina, esperando el tradicional mensaje de Rubén tras la llegada a destino. A las 22:10 solía avisar que estaba todo bien, pero no llegó ningún chat. Su mujer se quedó dormida y se levantó exaltada, angustiada y asustada. Eran las diez y media de la noche.

¿Dónde estás?”, le escribió Milca por celular cuando advirtió que su esposo no se había comunicado. Dejó a la beba en la cuna y se quedó dormida con el celular en la mano. “En ese sueño tuve la imagen de un accidente de avión en llamas. Ya había visto toda la película de terror. Me levanté transpirada y en llanto”, confesó con tristeza.

A las 07:00 del día siguiente, una camioneta de la empresa en la que trabajaba Rubén la pasó a buscar para llevarla hasta el lugar donde se estrelló el avión, a 15 kilómetros de la localidad rionegrina Los Menucos. Milca arribó cerca de las once de la mañana y los bomberos ya alertaban a los familiares: “No hay nada para reconocer”. El paisaje era desolador. “En esos momentos te olvidas del mundo”, comentó la viuda.

Murieron 22 personas en el lugar donde se estrelló el avión en la estepa de Río Negro (Foto: Captura TN)
Murieron 22 personas en el lugar donde se estrelló el avión en la estepa de Río Negro (Foto: Captura TN)

De acuerdo a sus palabras, los días siguientes “fueron un horror” y pedía no tener a Delfina cerca suyo para que no absorbiera toda la tristeza que llevaba a cuestas. El empuje fundamental para salir adelante se lo dieron sus dos hijas, aunque todavía no sabía que la segunda estaba en camino.

Iban a ser padres por segunda vez, pero no lo sabían

Dos semanas después de la tragedia, Milca comenzó a sentir los mismos síntomas de cuando estuvo embarazada por primera vez. Pasó por la farmacia, se hizo el test y dio positivo. La película de terror se convertía en una serie dramática.

Le surgieron todo tipo de contradicciones. “Pasé de no querer tener al bebé a pensar si eso se trataba de un mensaje divino. Pasó un mes y no se lo podía decir a nadie porque en la familia estábamos de duelo por Rubén. Fue algo horrible”, se sinceró Milca. Lo cierto es que Francesca estaba llegando a su vida y describió cómo fue la elección del nombre: “Me desperté un día, lo busqué en internet y el significado era mujer que viene con mucha fuerza. Entonces dije: es éste, no hay otro”.

Sin embargo, lo más difícil para Milca fue darle respuestas a su hija mayor. “Su psicóloga me decía que los chicos afrontan tres golpes en la vida que son durísimos: el nacimiento de un hermano, la muerte de un padre o madre y una mudanza”. Al año y medio, Delfina ya había pasado por todas.

Se mudaron porque Milca no aguantó convivir con los permanentes recuerdos del pasado. Gracias a la equinoterapia, la nena recuperó el habla a los 3 años y logró reacciones emotivas como reír o llorar. “Hasta ese momento, era una niña estática”.

Delfina con su mamá embarazada en sus sesiones de equinoterapia, una práctica que le devolvió el habla a la pequeña. (Gentileza: Milca Mora)
Delfina con su mamá embarazada en sus sesiones de equinoterapia, una práctica que le devolvió el habla a la pequeña. (Gentileza: Milca Mora)

Tenía dos años y cuatro meses cuando nació Francesca. Ese día la cuidaban sus abuelos y ella repetía: “Mi papá está en el cielo y mi mamá con el doctor. ¿A mí quién me va a cuidar?”, relató Milca con un halo de tristeza.

Delfina cumplió 13 años en septiembre de este año y todavía se acuerda qué juguetes le había regalado su papá. “Los tiene con ella, aunque estén deshechos”, reconoció Milca. Y agregó: “Rubén se acostaba en la cama del hotel en Comodoro con una computadora portátil y hablaba por Skype con Delfi cuando ella se ponía a jugar. Después del accidente, ella me señalaba la compu y se quedaba mirándome como diciendo ‘no está más, éste se fue y no se conecta’”.

Francesca ya tiene 10 años y, junto a su hermana mayor, siempre tienen a su papá presente. “Visitamos los restos de Rubén y todos los 15 de noviembre las nenas le cantan el feliz cumpleaños. También le llevan globos y cartas al cementerio por el día del padre”, comentó Milca emocionada.

Las cartas, dibujos, globos y flores que Delfina y Francesca le llevan a su papá al cementerio y al lugar del accidente. (Gentileza: Milca Mora)
Las cartas, dibujos, globos y flores que Delfina y Francesca le llevan a su papá al cementerio y al lugar del accidente. (Gentileza: Milca Mora)

“Esto tenía que pasar. Por cómo fue su historia. Rubén fue cumpliendo todo lo que quiso hacer y tener: la casa propia, el auto propio, formar una familia. Todo lo que se propuso en este mundo, lo cumplió. Pudo ir a descansar en paz consigo mismo, a mirarnos desde otro punto. Me quedo con ese pensamiento”, concluyó la mamá de Francesca y Delfina.

“¡Mayday!, ¡Mayday!, ¡Mayday!”

Ni Rubén ni los otros 18 pasajeros imaginaban que ese avión no estaba en condiciones de volar. Así lo determinó meses después de la tragedia la Junta de Investigación de Aviación Civil (JIAAC). Entre otras cosas, la nave tenía vencida una de las Directivas de Aeronavegabilidad (AD) relacionada a la hélice. “No debía estar en el aire”, sostuvo Romina Barreto a TN, abogada de la querella en la causa penal que tramitaba el Juzgado Federal de Primera Instancia de San Carlos de Bariloche.A

Gracias al informe de la Junta de Investigación, se reveló que ni el piloto, Juan Raffo (45), ni su copiloto, Adriano Bolatti, pudieron averiguar sobre las condiciones climáticas de la ruta haciaComodoro Rivadavia. Sucede que la oficina del Servicio Meteorológico en esa ciudad funcionaba de 09:00 a 16:00 y el último parte se había emitido a las 15:00, según la abogada Barreto. “Con lo cual, estaba muy desactualizado”, remarcó.

Por este motivo, Raffo le consultó al comandante Hugo Rodríguez, quien venía de pilotear un vuelo reciente desde Comodoro, sobre el estado de la ruta. La respuesta de su colega fue que “estaba buena, normal”, según el informe de la Junta. “Sin embargo, la azafata de ese vuelo declaró luego que habían tenido turbulencias por engelamiento y serios inconvenientes para arribar sanos y salvos”, detalló la letrada.

Con ese parte informal e incorrecto sobre el clima, la tripulación debía prepararse para despegar de Neuquén a las 20:05. Debían aterrizar en Comodoro Rivadavia a las 21:58, pero a las 20:50 se emitió una alarma en la que se declaraba el estado de emergencia. De acuerdo al informe de la Junta, el avión perdió el control debido a una “formación severa de hielo” en las alas: el fenómeno que se conoce como “engelamiento”.

“¡Mayday!, ¡Mayday!, ¡Mayday!”, escuchó en tres oportunidades el piloto de un avión sanitario que sobrevolaba la zona. Raffo y Bolatti intentaban pedir auxilio a las torres de control de Ezeiza y de Comodoro Rivadavia, pero no lograron comunicarse ya que esa aeronave Saab no contaba con un equipo de comunicación de alta frecuencia (VHF). Luego, el silencio. Menos de media hora más tarde se estrellaron en el paraje Prahuaniyeu, en plena estepa rionegrina.

No hubo sobrevivientes. “La fiscal Silvia Little le preguntó a uno de los investigadores si el hecho de no contar con ese equipo puso en peligro la aeronave. El testigo respondió que sí, ya que el piloto podía haber pedido instrucciones o maniobras a las torres sobre qué hacer o a dónde dirigirse”, subrayó la abogada querellante.

Otro revés judicial

Desde hace más de 11 años, la esposa del piloto y el papá de uno de los pasajeros fallecidos son querellantes en la causa penal contra los directivos de la aerolínea Sol: Danilo Alberto Pojmaevich, Horacio Gabriel Angeli y Juan Alberto Nyffenegger (fallecido en julio de 2020), que se desempeñaban como gerente de operaciones, presidente y vicepresidente de la compañía, respectivamente.

De acuerdo a Barreto, ¨las pericias fueron lapidarias. Sin embargo, los jueces y fiscales fueron selectivos con las pruebas y no tuvieron en cuenta, tal como sostuvieron los investigadores, que los pilotos no habían recibido capacitaciones sobre el sistema de protección antihielo”. Y subrayó que “todas esas instrucciones eran responsabilidad de la empresa”.

El 25 de junio de 2019, la Cámara de Apelaciones de General Roca les dio por primera vez una luz de esperanza en su pedido de justicia: revocó el sobreseimiento de los directivos y ordenó al juzgado que continuara con las investigaciones.

Sin embargo, la misma Cámara rechazó el año pasado la apelación de los querellantes particulares, Juan Carlos Ruiz y Marcela Bastit, y confirmó la sentencia que declaraba la prescripción de la acción penal. El planteo para dar por extinguida la causa se debe a que los empresarios eran acusados de “estrago culposo agravado”, correspondiente al artículo 189 del Código Penal (CP), con penas máximas de 5 años de prisión.

Pero los familiares de las víctimas plantearon el cambio de carátula al artículo 190, que castiga por “estrago doloso agravado al que a sabiendas ejecutare cualquier acto que ponga en peligro la seguridad de una aeronave que terminare con muerte”. Tieneuna pena de hasta 25 años de cárcel,por lo que su plazo de prescripción es de 12 años.

Pese al nuevo revés judicial de la Cámara, la querella no se dio por vencida y apeló a Casación Penal. En tanto, la letrada que representa a los familiares advirtió que, si es necesario, recurrirán también a la Corte Suprema de Justicia para que no declaren prescripta la causa penal.

Fuente: TN

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