Canal Siete
domingo 26 de mayo
visión de profesional

Un alerta meteorológico que sirve para tomar conciencia

Patricia Díaz es ex Sub Secretaria de Protección Civil de San Carlos de Bariloche. Miembro de equipos de respuesta de Cascos Blancos. Asistencia Humanitaria de Naciones Unidas desde Cancillería Argentina. Presidente de la ONGD Fundación Bomberos Unidos Sin Fronteras – Argentina. Miembro del equipo de Capacitación de la Coordinación de Lucha contra Incendios Forestales de la Administración de Parques Nacionales. Y en las últimas horas difundió un mensaje muy crítico acerca de lo que pasó tras el temporal que azotó a gran parte de la provincia.

Se dice que con el diario del lunes, todos tenemos la “justa”. También, se dice que no hay que hacer leña del árbol caído; pero, la realidad es que hubieron muchos indicios que podrían haber preparado a la población para evitar las lesiones que se sufrieron y reducir unos cuantos riesgos. Y me refiero, claramente, a la tormenta que ocurriera en la ciudad de Buenos Aires y en la Provincia de Buenos aires.

“Los desastres naturales no existen, son una construcción social”, dijo Silvia E. Fontana, Investigadora del Conicet y especialista en Gestión de Riesgos de Desastres,  y esta es una de las grandes verdades de las que aún la sociedad no toma conciencia como una realidad.

Somos constructores de nuestras propias vulnerabilidades y a eso nos lleva la soberbia como sociedad, ignorando los alertas que nos brinda el entorno, el cambio climático, y quienes estudian y hacen un seguimiento de los fenómenos que ocurren en el planeta.

Así como el cambio climático no es un invento, la gestión de riesgos de desastres es la herramienta esencial para evitar el sufrimiento de la población en gran escala.

¿Por qué no digo acciones de prevención? Porque la prevención es evitar que algo ocurra, y en los fenómenos que estamos hablando, es imposible evitarlos. Sí, con el estudio correspondiente, los riesgos se pueden mitigar (bajar la vulnerabilidad de la población).

Cuando recibimos un alerta meteorológico, como el caso que nos ocupa, tendemos a pensar que hay que pensar  “la de máxima”. Para ello, quienes tomamos decisiones a nivel de gestión de riesgos, evaluamos cuál es la “máxima histórica registrada” para cualquier tipo de evento y a eso, le ponemos un margen de seguridad, que permita que la población, si bien se verá afectada, no reciba el máximo impacto.

En palabras sencillas, si sé que me están anunciando un alerta naranja, tomo medidas al respecto, suspendo eventos, indico a la población la ocurrencia del evento, sugiero medidas a tomar por todos, cierro senderos (en caso de montaña) y anuncio que viene algo complicado, de ser posible en palabras sencillas para que toda la población pueda comprenderlas.

Muchas veces las medidas son “antipaticas”, y, sobre todo, quienes tienen que ganar dinero por algún tipo de evento subestiman el alerta, por diferentes motivos. Pues es allí, donde las autoridades deben ponerse firmes en su conducta con respecto a qué medidas se deben tomar y que eventos se deben suspender, sí o sí. Si no hay nada que ganar, no hay nada que arriesgar.

Quienes hacen los anuncios de los alertas meteorológicos juegan con varios factores: la certeza es bastante cercana a la realidad, sobre todo con la tecnología con la que se cuenta en este momento. No estamos hablando de un “pronóstico”; estamos hablando de un “alerta”, ya la terminología cambia y también el grado de responsabilidad de quien tiene que tomar las decisiones de la gestión del riesgo.

En conclusión, ¿se podría haber reducido la vulnerabilidad de la población en los hechos que ocurrieron?La respuesta es sí.

Primero hay que pensar que ya es tiempo que Argentina tenga acceso, como en otros países, a que los alertas lleguen a los teléfonos a través de los sistemas de SMS de acuerdo a la localidad en la que están. De esa manera, la certeza de que le llega a toda la población es más cercana al 100 %. Este sistema ya existe y se denomina WEA, y envía un aviso a los dispositivos móviles que se encuentren en un área determinada, mostrando el tipo de alerta y su duración, y las medidas que se deben tomar. Todo ello, en un máximo de 90 caracteres en redes 3G, o de 360 letras para redes 4G o 5G. Dicho aviso llega en forma de notificación, es gratuito, y no requiere inscribirse en ningún sitio para recibirlo.

Entonces ¿qué hacer, con lo que hoy tenemos?

  • Alertando a la población de manera más eficaz y eficiente, tal vez allí si haya una fuerte falla del sistema de alerta en cuanto a lo comunicacional, no todos utilizan redes sociales, pero sí todos utilizan teléfonos celulares,
  • Suspendiendo los eventos programados (fijando la obligatoriedad de esa suspensión),
  • Reconfirmando con todas las Protecciones Civiles de cada municipio que el “alerta” ha llegado, y verificando que se tomen las medidas necesarias.
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