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Restricción del uso de pantallas en las escuelas: buen balance en CABA y avances en la Provincia

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Especialistas en neurología infantil han levantado en los últimos años decenas de banderas de alerta sobre el impacto negativo del uso de pantallas a temprana edad, ya que produce efectos en el desarrollo que resultan irreparables. Entre las recomendaciones, destacan que los niños no deben utilizar celular hasta la adolescencia y, en el caso de las pantallas como tablets o televisión, restringir la cantidad de tiempo de permanencia, que no debe comenzar antes de los dos años.

Si existen las alertas y la preocupación desde la salud por estas cuestiones, es porque en los hechos, no existen las restricciones ni el registro del peligro que conlleva la exposición prolongada a las nuevas tecnologías, diseñadas para generar una relación de uso adictiva.

A esta situación, hay que sumarle una problemática extra que traspasa las fronteras de las decisiones familiares: el uso de dispositivos electrónicos en las aulas.

A un año de la prohibición del uso de los celulares en las escuelas de la Ciudad de Buenos Aires, jurisdicción pionera en llevar adelante esta restricción, los resultados han sido positivos: la mayoría de los chicos dicen que aprenden más y se distraen menos, de acuerdo a una encuesta realizada por el Gobierno porteño sobre el impacto de esta medida. Del relevamiento participaron más de 1.900 estudiantes, 580 docentes y 200 directivos.

El 7 agosto de 2024, el Ministerio de Educación de la Ciudad decidió que las escuelas del distrito debían limitar el uso del teléfono móvil en las aulas, salvo en situaciones particulares. Actualmente, la medida alcanza a los 566.000 estudiantes de las 2.291 escuelas porteñas, públicas y privadas.

En líneas generales, el Gobierno porteño asegura que la regulación mejoró la dinámica escolar. De acuerdo a los resultados de la encuesta, 7 de cada 10 alumnos de primaria y 6 de cada 10 de secundaria dicen que prestan más atención, aprenden mejor y charlan más en los recreos. Y 6 de cada 10 directivos notan menos interrupciones en clase, mientras que en los docentes esa percepción es de 5 de cada 10.

En las secundarias -donde el 90% de los chicos tiene celular- el dispositivo debe estar guardado durante las horas de clase, excepto en las actividades pedagógicas previamente planificadas por los docentes que requieran el uso del dispositivo. Puede usarse en alguno o todos los recreos, de acuerdo a lo que cada escuela disponga.

En primarias y jardines de infantes, el límite es mucho más estricto, casi una prohibición. Los celulares no pueden usarse ni en el aula, ni en los recreos, ni en el comedor. Solo pueden tenerlos los chicos que los necesitan como ayuda ante una condición especial, como problemas en la visión o en la audición.

En tanto, cada escuela cuenta con su propio protocolo de uso del celular, que puede ajustarse a estas pautas incluidas por el Gobierno porteño en la resolución o incluso ser más estricto (por ejemplo, que en una secundaria queda prohibido el celular en todo momento y lugar), pero las pautas nunca pueden ser más flexibles que lo establecido.

Esta entrada ha sido publicada el 29 de agosto, 2025 07:58

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