
Noelia Castillo Ramos, de 25 años, recibió este jueves 26 de marzo a las 18 (hora local) la eutanasia, tras casi dos años de batalla judicial, de acuerdo con lo informado por fuentes sanitarias a El País.
Abogados Cristianos, la asociación ultrareligiosa que había intentado frenar el suicidio asistido por parte del padre, también lo confirmó a través de un comunicado en X: “Ya se ha ejecutado la eutanasia a Noelia. Pedimos oraciones por su alma y su familia. Descanse en paz”.
El proceso se realizó en el hospital Sant Camil de Sant Pere de Ribes, en Barcelona,
Este consistió en la administración de tres fármacos por vía intravenosa: los dos primeros le indujeron la sedación profunda y el tercero, el más potente, le provocó un paro cardiorrespiratorio.
Noelia Castillo Ramos pasó los primeros años de su vida de manera sana. Sin embargo, cuando ya era una adolescente y debido a problemas familiares y a la adicción de su padre, vivió durante varios meses en distintos centros de menores.
Fue en uno de ellos que, en 2022, sufrió una agresión sexual múltiple. Más tarde, ella misma revelaría que no fue la única violación que padeció, sino que también había sido víctima de abuso durante una relación de pareja.
No obstante, lo sucedido en el centro de menores fue el desencadenante para que, el 4 de octubre de ese año —2022— , se arrojara desde el quinto piso de un edificio.
Ramos no murió en el intento de suicidio, pero, como consecuencia, fue diagnosticada de una paraplejia parcial irreversible, lo que le provocó pérdida de movilidad y sensibilidad de la cintura para abajo.
Además, desde entonces, la joven sufre otro tipo de secuelas que le impiden llevar una vida mínimamente satisfactoria, como alteración sensitiva, dolor neuropático, incontinencia fecal y dependencia funcional.
Al poco tiempo de lo ocurrido, Ramos decidió ponerle fin a su vida. Incluso mientras estaba en rehabilitación, en el Instituto Guttman de Badalona, ya expresaba su voluntad de morir. “Ha predominado el deseo de solicitar la eutanasia”, “verbaliza que no quiere vivir”, fueron algunas de las frases que anotaron sus médicos de entonces.
El 10 de abril de 2024, finalmente, formalizó su petición ante la Comisión de Garantía y Evaluación de Cataluña (CGAC).
En los documentos que presentó, además de lo relatado, la joven enumeró las secuelas que sufre en cuanto a salud mental.
Especificó que padece depresión y Trastorno Límite de la Personalidad (TLP) o borderline, enfermedad caracterizada por una profunda inestabilidad en el estado de ánimo, la identidad, la autoimagen y las relaciones interpersonales, además de comportamientos impulsivos, de acuerdo con la definición que aporta el portal especializado mayoclinic.org.
Noelia Castillos Ramos reunía todas las condiciones para acceder a la eutanasia que garantiza la ley española, pero su propio padre retardó el proceso.
El 15 de julio de 2024, los 19 miembros de la CGAC emitieron, por unanimidad, un informe por el que habilitaron a que Castillo Ramos recibiera la eutanasia, tras determinar que “cumple con los requisitos de enfermedad grave, sufrimiento constante y decisión libre y consciente”.
Sin embargo, ante la resolución, entro en acción su padre, Javier Castillo, quien se opuso (y se opone) a la decisión. Este, representado por la Fundación Española de Abogados Cristianos, presentó una serie de recursos judiciales para frenar el procedimiento, y logró retrasar la medida durante casi dos años.
Argumentó que su hija ya padecía una discapacidad del 67% antes de precipitarse del quinto piso, y que necesitaba tratamiento psiquiátrico para mejorar su condición psíquica.
“Tras la caída, que la dejó en silla de ruedas, su discapacidad solo aumentó al 74%, lo que evidencia que el problema de fondo es psiquiátrico y que estamos ante un vacío legal gravísimo: se ofrece la muerte asistida sin haber intentado curar”, denunció en uno de sus escritos remitidos a la justicia.
Javier Castillo recurrió la decisión de la CGAC ante el Tribunal Supremo, primero, y ante el Constitucional, después. No obstante, ambos organismos judiciales ratificaron el criterio de la joven, al considerar que su derecho a la eutanasia estaba garantizado y que su papá no podía impedirlo.
Pero lejos de rendirse, el progenitor llevó el caso al Tribunal Europeo de Derechos Humanos, que tiene sede en Estrasburgo, donde se solicitó una medida cautelar para frenar el proceso.
Finalmente, el 24 de marzo de 2026, esta petición también fue rechazada, lo que despejó definitivamente el camino para que Noelia pudiera acceder a la eutanasia.
Su padre, en un intento desesperado, presentó un último recurso “in extremis” ante un juzgado de Barcelona, con el objetivo de paralizar la eutanasia de su hija. No obstante, este jueves 26 de marzo por la mañana, la jueza a cargo le contestó que el organismo “carece de potestad para adoptar las medidas que se solicitan, habiéndose dictado por los tribunales competentes las decisiones oportunas”.
La madre de Noelia, Yolanda Ramos, tampoco está de acuerdo con la decisión de su hija pero, a diferencia de su padre, la respeta.
Yolanda también participó de la entrevista para Y ahora Sonsoles. “Han sido tres años de altibajos, horribles, donde he estado rezando muchísimo; pero si ella no quiere vivir, yo ya no puedo más”, dijo mientras su hija estaba a su lado.
“Una tal jueza ya ha decidido por la vida de mi hija. Están decidiendo personas que ni siquiera la han parido. Yo quisiera tener una varita mágica y detener todo esto, pero la voy a acompañar hasta donde ella me permita, hasta el final”, agregó.
“No pierdo la esperanza de que en el último momento en que le coloquen la vía para la sedación ella quiera frenar todo esto y se arrepienta”, rogó ante las cámaras. “A veces pienso que a lo mejor es que ha nacido en la familia equivocada”, lamentó, entre la impotencia y el dolor.
En un testimonio previo, subido hace un año en el canal de YouTube de la Fundación Española de Abogados Cristianos, contó que la infancia de su hija fue normal, pero que todo se complicó cuando ella y Javier se separaron.
“Su infancia no fue mala. De pequeña la acompañé muchísimo, me he dedicado a ella todo lo que he podido y más, la llevaba a la escuela todos los días, hacía baile, gimnasia, ganó concursos, fue una niña con contención”, relató.
“Su padre también ha hecho y sigue haciendo mucho por ella. Solo que después de nuestra separación la cosa se complicó a nivel económico, pero Noelia fue a psicólogos y psiquiatras, y luego estuvo internada en un hospital de día”, indicó.
Además, se refirió a la actual situación de Noelia. “Ella no está postrada, se baña sola, se maquilla, se peina, y a mí ya me han dado el pésame incluso, es que me la están matando antes de tiempo”, aseguró en aquella entrevista previa.
En la conversación para Y ahora Sonsoles, por último, detalló cómo iba a acompañar a su hija durante el procedimiento.
“Así como preparé un bolso para el día que iba a dar a luz a mi hija, también tengo un bolso preparado para acompañarla en su última noche, porque me voy a quedar a dormir con ella y la voy a acompañar todo lo que pueda, hasta donde ella me permita”, concluyó. Sin embargo, durante el proceso mortal, Noelia decidió que sólo estuviera junto a ella el médico responsable.
A nivel mediático, la historia de Noelia trascendió fronteras cuando ella brindó su única entrevista, al programa de televisión Y ahora Sonsoles.
Esta se conoció cuatro días antes de la fecha en que el fallecimiento de Noelia. “En mi familia nadie está a favor de la eutanasia, obviamente, porque sé que soy otro pilar de la familia”, dijo la joven al inicio de su testimonio.
“Ellos me dicen: ‘Tú te vas y nosotros nos quedamos aquí con todo el dolor de tu partida’, pero yo pienso qué pasa con todo el dolor que yo ya a he sufrido; solamente quiero irme ya, en paz, y dejar de sufrir“, expresó.
También contó lo que padece por su enfermedad. “Dormir se me hace muy difícil, sufro dolor de espalda, de piernas, dolor físico diario, no tengo ganas de nada, ni de salir, ni de comer, ni de nada, solo descansar”, sostuvo.
En uno de los momentos del reportaje, mostró álbumes familiares de su infancia, donde se la veía de pequeña junto a su hermana. Dijo que recordaba esas épocas como “felices” y que había elegido tres fotografías para sostenerlas en sus últimos momentos.
Aseguró que el punto de quiebre fue en su adolescencia, cuando su madre perdió la vivienda familiar por problemas económicos y se quedaron en la calle. “Se la embargaron y nos tuvimos que ir a casa de mi padre”, comentó.
Según relató, poco después de que sus padres se divorciaran el contexto familiar empeoró. “Íbamos fines de semana alternos y no iban bien las cosas cuando íbamos allí, teníamos que esperar a mi padre altas horas de la madrugada mientras él tomaba alcohol en diferentes bares”, detalló.
“Luego han sido todo baches, oscuridad, vacío. Desde los 13 años he estado en tratamiento psiquiátrico por diagnósticos como el trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) y el trastorno límite de la personalidad (TLP)”, reveló.
“Siempre me he sentido sola, nunca me he sentido comprendida, nunca han empatizado conmigo. No me gusta nada por qué camino va el mundo, la sociedad; yo prefiero desaparecer porque es cada vez peor”, manifestó.
Además, confesó que, aparte del conocido, tuvo dos intentos de quitarse la vida en su adolescencia.
“Luego me ingresó mi madre en centros psiquiátricos. En el primer psiquiátrico me lesioné con cortes, bebí un pote de tóxicos de un carro de la limpieza y me hicieron un lavado de estómago; y en el segundo centro psiquiátrico me lesioné tres veces más, la verdad es que nunca he parado de lesionarme”, detalló.
En otro pasaje, hizo referencia a las agresiones sexuales recibidas. “Una fue durante una relación de pareja y otra de carácter múltiple, donde tres chicos abusaron sexualmente de mi, pero no lo pude denunciar porque fue días antes de intentar quitarme la vida desde un balcón”, develó.
También reveló que la relación con su padre, al día de hoy, está rota. Al respecto, expresó que este se enojó mucho debido a que ella “ganó” el caso y que, desde entonces, no la visita ni la llama. “No entiendo para qué me quiere viva, ¿para verme en un hospital?”, agregó.
En referencia a su estado, aclaró que no es tan fatal como se cree. “Se dicen muchas cosas incorrectas, ignoran totalmente quien soy, no es cierto que esté postrada, porque yo no estoy en la cama postrada, yo me levanto, me ducho yo sola, me maquillo, me organizo sola”, reconoció.
Sin embargo, se mostró convencida de su decisión. “Antes de la eutanasia yo ya veía el mundo muy oscuro, no tenía ni metas ni objetivo ni nada. Y sigo igual. Ya no puedo más con esta familia, con los dolores, con todo lo que me atormenta en la cabeza de lo que he vivido. No quiero ser ejemplo de nadie, simplemente es mi vida”, sentenció.
Más allá de todo, la parte más conmovedora del reportaje fue cuando la joven reveló la fecha de su muerte, ya que ni su propia abuela la sabía. “Me quedan 4 días, porque el 26 (de marzo) ya me hacen la eutanasia” dijo.
Consultada acerca de si está arrepentida de la decisión, Castillo Ramos fue contundente. “No, lo tenía muy claro desde el principio. La felicidad de un padre o una madre no tiene que estar por encima de la felicidad de una hija”, sentenció.
Fuente Clarin
Esta entrada ha sido publicada el 26 de marzo, 2026 16:53
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