
Los haberes previsionales volvieron a actualizarse en julio por la fórmula de movilidad vinculada a la inflación, pero el bono extraordinario de $70.000 continúa congelado desde marzo de 2024. Esa combinación provoca que el incremento efectivo en el bolsillo sea menor al porcentaje anunciado.
En julio, la Administración Nacional de la Seguridad Social (ANSES) aplicó un aumento del 2,15% sobre los haberes, en línea con la variación del Índice de Precios al Consumidor (IPC) informada por el INDEC. Sin embargo, el refuerzo extraordinario no registró modificaciones.
El bono permanece fijado en $70.000, por lo que pierde participación dentro del ingreso total de jubilados y pensionados a medida que los haberes continúan actualizándose mes a mes.
Con la actualización de julio, la jubilación mínima pasó a $411.989,33, monto al que se suma el bono de $70.000, por lo que el ingreso total alcanza $481.989,33.
En el caso de la Pensión Universal para el Adulto Mayor (PUAM), el haber quedó en $329.591,46 y el total a cobrar asciende a $399.591,46. En tanto, las Pensiones No Contributivas (PNC) por invalidez y vejez perciben un haber de $288.392,53, que con el bono llega a $358.392,53.
Aunque el haber previsional sí refleja el incremento del 2,15%, el ingreso final no aumenta en la misma proporción porque una parte del dinero que perciben los beneficiarios permanece sin cambios desde hace más de dos años.
En la práctica, el bono representa un porcentaje cada vez menor del ingreso total. Esto implica que, si bien la movilidad ajusta el haber por inflación, el incremento efectivo que llega al bolsillo resulta inferior al porcentaje informado oficialmente.
De esta manera, el congelamiento del refuerzo extraordinario modifica el impacto real de los aumentos mensuales para quienes cobran la jubilación mínima, la PUAM y las Pensiones No Contributivas, sectores que concentran a gran parte de los beneficiarios del sistema previsional.
Esta entrada ha sido publicada el 7 de julio, 2026 10:00
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