
La realidad de quienes alquilan vivienda en la Argentina se encuentra marcada por la inestabilidad, el endeudamiento. Los datos del último relevamiento de Inquilinos Agrupados muestran que el alquiler dejó de ser un gasto más para convertirse en el eje de la vida cotidiana de los hogares.
Uno de los principales factores de esa inestabilidad surge de las condiciones contractuales post DNU que derogó la Ley de Alquileres de 2020. La mayoría de los inquilinos firma contratos de corta duración, lo que refuerza la incertidumbre habitacional. El 64% cuenta con contratos de dos años, el 16% con contratos de tres años y el 13% con contratos de apenas un año. A esto se suma un 7% que alquila sin contrato escrito, una situación que deja a miles de familias sin herramientas formales frente a conflictos o abusos.
La frecuencia de los aumentos profundiza ese escenario. El 65% de los inquilinos enfrenta ajustes cada tres o cuatro meses. Dentro de ese grupo, el 43% recibe aumentos trimestrales y el 26,4% cuatrimestrales.
El impacto de estos aumentos sobre los ingresos resulta asfixiante. Un cuarto de los inquilinos destina entre el 60% y el 100% de su salario al pago del alquiler. Otro 17% destina la mitad de su ingreso y un 22% alrededor del 40%. Solo un 10% logra pagar menos del 20% de su sueldo por vivienda.
Frente a este escenario, el endeudamiento aparece como la principal estrategia de supervivencia. Muchas familias recurren al crédito. El uso de la tarjeta se destina a la compra de alimentos, consumos básicos y espacios mínimos de esparcimiento, con el objetivo de garantizar el pago del alquiler y sostener un lugar donde dormir.
Los datos de empleo reflejan otro aspecto crítico. El 46% de los inquilinos cuenta con más de un trabajo. El 15% perdió su empleo, mientras que el 28% sumó otro puesto para poder subsistir. Por ultimo, el desempleo alcanza el 4,1%, número para no lograr seguir el ritmo del alquiler.
El endeudamiento alcanza a casi tres de cada cuatro inquilinos. El 68% mantiene algún tipo de deuda, principalmente vinculada a:
Para sostener el pago del alquiler, los hogares recortan gastos esenciales. El 91,7% redujo salidas y el 86,3% vestimenta. El ajuste también llega a rubros sensibles: el 60,3% recortó alimentos y el 52,3% salud. aria se vuelve visible,
Dilema de alimentarse o pagar: el 38,5% logra realizar las cuatro comidas diarias, 23% realiza dos y un 4,5% una sola comida diaria.
Lo psicológico factor olvidado
El precio del alquiler encabeza el ranking de angustias, seguido por la duración de los contratos, las garantías, el estado de la vivienda y la devolución del depósito.
Fuente: Inquilinos Unidos – Inquilinos agrupados argentinos
Esta entrada ha sido publicada el 17 de enero, 2026 09:43
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