
La seguidilla de accidentes fatales sobre la Ruta Nacional 33 volvió a encender la alarma en el sudoeste bonaerense. En las últimas dos semanas, dos violentos choques ocurridos a la altura del kilómetro 212/213, en la zona conocida como la bajada de Álamos, dejaron un saldo de seis personas fallecidas y profundizaron la preocupación en Guaminí y toda la región.
“La verdad que el reclamo es la urgencia de las acciones por parte de Vialidad Nacional”, afirmó Laura Flaherty, secretaria de Obras Públicas de Guaminí, al referirse al estado de la traza y a los reiterados siniestros viales registrados en el sector.
La funcionaria explicó que desde hace tiempo vienen observando graves deficiencias en distintos puntos del corredor, especialmente en las banquinas. “Notamos que en varios tramos y kilómetros de la ruta tenemos las banquinas descalzadas”, señaló, y remarcó que ese es hoy el principal foco de preocupación.
Según detalló, además de algunos sectores con baches, el problema más serio es la profundidad y el deterioro de las banquinas, lo que representa un riesgo constante para quienes circulan por la ruta. “Lo que más nos preocupa es eso”, sostuvo.
Flaherty indicó que el pedido formal elevado ante Vialidad Nacional apunta, en lo inmediato, a la reparación de banquinas y a una mejora urgente en la señalización preventiva. “Los pedidos fueron de arreglos de las banquinas y en la inmediatez de señalización de precaución”, explicó.
La preocupación no es menor: por ese tramo circula a diario un intenso flujo de vehículos particulares, ambulancias, estudiantes y transporte de carga pesada. “Estamos en el corazón del sistema productivo”, remarcó la funcionaria, al señalar que por la zona transitan alrededor de 2.000 camiones por día, cifra que aumenta en períodos vinculados a la actividad agropecuaria.
A eso se suma el movimiento constante entre localidades del partido de Guaminí y distritos vecinos, así como el tránsito hacia Bahía Blanca y otros centros urbanos de la región. “Se transita muchísimo por todo ese sector”, afirmó.
En medio del reclamo oficial, el fin de semana también hubo una reacción de la comunidad. Vecinos autoconvocados realizaron tareas de mantenimiento en algunos sectores de la ruta, ante la falta de respuestas concretas. Sin embargo, Flaherty advirtió que no se trata de una responsabilidad municipal ni vecinal. “No es ni la jurisdicción municipal ni los vecinos quienes tienen que hacer esos arreglos”, subrayó.
La secretaria confirmó que el lunes se llevó a cabo una reunión virtual con autoridades de Vialidad Nacional, en la que participaron el intendente, concejales y vecinos, con el objetivo de insistir en la necesidad de una intervención inmediata.
Esta entrada ha sido publicada el 8 de abril, 2026 15:30
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