
Con la declaración de efectivos policiales, peritos y una vecina que asistió a la mujer herida, comenzó el juicio oral y público contra Jonatan César Arroyo, acusado de asesinar a golpes a un hombre y de atacar salvajemente a su esposa dentro de una vivienda ubicada en Mendoza al 1200. El proceso se desarrolla ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 2, integrado por las juezas Claudia Fortunatti y María Mercedes Rico, junto al juez Eugenio Casas.
La causa es investigada por la UFIJ N.º 5, a cargo del fiscal Jorge Viego, quien sostuvo que el imputado llegó a juicio acusado de homicidio y lesiones graves en concurso real de delitos. El hecho ocurrió el 11 de octubre de 2024 y tuvo como víctimas a un matrimonio mayor. Según la acusación, Arroyo —inquilino de un departamento perteneciente a las víctimas— golpeó brutalmente a Boccio hasta provocarle lesiones fatales y luego atacó a Elsa Elena Benedetti, quien sufrió fractura de maxilar y múltiples hematomas en el rostro.
“Fue a golpes. No solamente ajustició a este hombre, sino también golpeó a la esposa”, afirmó el fiscal Viego al referirse a la mecánica del ataque. En ese sentido, remarcó que la hipótesis de la fiscalía sostiene que Arroyo fue “el mismo autor de la muerte de la víctima y de las lesiones graves que padeció su esposa”.
Durante la primera jornada del debate declararon policías, especialistas y una vecina que asistió a Benedetti tras el violento episodio. Para este martes se espera precisamente la declaración de la mujer sobreviviente, considerada una pieza central del juicio.
En relación con la prueba reunida durante la investigación, Viego explicó que existe “material fílmico” que ubica a Arroyo como la última persona en ingresar al domicilio antes del crimen. “Después se puede ver cómo se arrima gente al lugar, tocan timbre y no sale más nadie. Cuando sale él, el que cierra la puerta es él; nadie lo acompañó”, detalló.
El fiscal también señaló que los análisis telefónicos permitieron detectar movimientos compatibles con un intento de evasión. “Se estaba ocultando ante la presencia de personal policial. Fue interceptado en el puesto fitosanitario cuando intentaba retirarse de la ciudad”, indicó. Según agregó, al momento de ser detenido presentaba lesiones “en el rostro y en los nudillos de sus manos”.
Sobre el supuesto intento de fuga, Viego aclaró que no constituye una agravante automática, aunque sí un elemento indiciario. “Cualquier persona que comete un delito y no quiere ser apresado normalmente intenta fugarse. Es un indicio más”, explicó. Además, cuestionó la versión del acusado respecto de un presunto viaje laboral al sur del país: “Ni siquiera se despidió de sus hijos para retirarse, lo que demuestra que debía irse con premura para no ser hallado”.
En cuanto al móvil del crimen, la fiscalía admitió que todavía no pudo establecerse con claridad. “No está probado si fue un intento de robo o una bronca del momento que se desencadenó”, sostuvo Viego. También descartó que existieran conflictos graves previos entre las partes. “El único inconveniente que mencionaban era una media sombra que pensaban colocar en un paredón que se había caído por el viento, pero no era motivo suficiente para un conflicto de este tipo”, afirmó.
El fiscal indicó además que las víctimas manejaban “los ahorros normales que puede tener cualquier persona mayor” y que no había elementos determinantes que permitieran confirmar una motivación económica concreta detrás del brutal ataque.
El juicio continuará en las próximas jornadas con más declaraciones testimoniales y la incorporación de nuevas pruebas ante el Tribunal.
Esta entrada ha sido publicada el 11 de mayo, 2026 14:32
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