Construir una vivienda en la Argentina volvió a convertirse en un desafío económico. Aunque el costo de construcción medido en dólares registró una baja del 0,8% en junio, durante el primer semestre acumuló un incremento del 16% y, desde las elecciones presidenciales de octubre de 2023, el alza llegó al 136%, según un relevamiento de la plataforma Zonaprop. Hoy construir cuesta 3,5 veces más que en octubre de 2020 y un 49% por encima del promedio registrado entre 2012 y 2025.
En paralelo, el índice de la Asociación Pymes de la Construcción (APYMECO) mostró que el costo ya supera los $2.200.000 por m2 para un edificio tipo. En proyectos de categoría premium, desarrolladores del sector sostienen que el valor puede alcanzar o superar los US$2200 por m2, un escenario que obliga a revisar cada decisión antes de comenzar una obra.
En ese contexto, la construcción en seco gana protagonismo. Si hace algunos años se asociaba principalmente a viviendas industrializadas o ampliaciones, hoy compite de igual a igual con el sistema tradicional, tanto por costos como por prestaciones.
La construcción en seco acorta tiempos y mejora la eficiencia
Para Maximiliano Olmi, director de Arquitecto X Hora, la evolución del sistema durante los últimos años cambió el mercado. Detalló: “El auge de la construcción en seco en el país es muy notorio. De una oferta acotada de materiales pasamos a una gran variedad de soluciones específicas que ampliaron las posibilidades de este tipo de construcción, un sistema que en muchos países ya lleva décadas de desarrollo”.
Entre las tecnologías que más crecieron mencionó el sistema SIP (Structural Insulated Panel), basado en paneles estructurales con aislación incorporada.
“Es uno de los sistemas más relevantes porque permite acelerar de manera muy importante la construcción de una vivienda. Además, ofrece una eficiencia energética y una sustentabilidad superiores respecto de otros métodos”, sostuvo.
La principal ventaja aparece en los plazos. Mientras una obra tradicional puede extenderse durante varios meses, una vivienda construida en seco reduce esos tiempos hasta un 40%.
Olmi afirmó: “Antes una ampliación con sistema tradicional demoraba entre cuatro y seis meses. Hoy, con sistemas en seco y procesos prefabricados, ese mismo trabajo puede resolverse en pocas semanas, con costos similares y mejores niveles de confort”.
Cuánto cuesta edificar con cada sistema
Durante muchos años la construcción en seco tenía un costo superior al de la obra tradicional. Esa diferencia prácticamente desapareció. “Históricamente la construcción en seco era un poco más cara. Hoy ambos sistemas están prácticamente equiparados y ofrecen prestaciones similares. La tendencia apunta a que la industrialización permita seguir reduciendo costos sin resignar calidad”, señaló Olmi.
Según el especialista, actualmente una vivienda ejecutada mediante cualquiera de los dos sistemas se ubica entre US$1200 y US$1600 por m2, según el nivel de terminaciones, el diseño y la calidad de los materiales.
En cambio, cuando se trata de desarrollos tradicionales de alta gama, distintos referentes del mercado ubican el costo cerca de US$2000 por m2, e incluso por encima de ese valor en proyectos premium con terminaciones especiales.
Olmi explicó que la diferencia no pasa únicamente por el valor final. “Lo importante es definir correctamente la aislación termoacústica de los muros exteriores. Allí está gran parte de la ventaja competitiva de estos sistemas porque mejora el confort y reduce el consumo energético durante toda la vida útil de la vivienda”, indicó.
Agregó que una correcta aislación puede generar ahorros cercanos al 70% en calefacción y refrigeración.
El costo dejó de subir al mismo ritmo, pero sigue en niveles elevados
Desde el sector desarrollador coinciden en que el escenario cambió durante los últimos meses. Sebastián Orlandi, de la desarrolladora FLAMMA, sostuvo que los grandes incrementos ya ocurrieron, aunque los costos continúan elevados. Explicó: “Los aumentos más importantes ya pasaron. Hoy el costo aparece más estabilizado, pero el problema es que si los materiales aumentan en pesos y el dólar baja, el costo medido en dólares vuelve a subir y la ecuación se vuelve más compleja”.
Ese fenómeno genera un desajuste entre el costo de producir una vivienda y el precio que el mercado está dispuesto a pagar.
“El mercado no siempre convalida esos aumentos. Los márgenes son muy reducidos y algunos desarrolladores resignan rentabilidad para sostener el ritmo de las obras”, afirmó.
Los datos de APYMECO reflejan esa realidad. Durante junio la mano de obra aumentó 1,87%, mientras que los materiales registraron una baja promedio del 0,85%. Sin embargo, el costo total mantuvo una variación positiva y consolidó un nuevo piso para el sector.
Para Orlandi, el desafío actual consiste en mejorar la eficiencia de cada proyecto. Aseguró: “Hoy resulta fundamental optimizar el diseño, la ejecución y cada etapa del proceso sin perder calidad. Ese es el camino para sostener la actividad en un contexto mucho más competitivo”.
Qué conviene hoy según el tipo de proyecto
La elección entre construcción tradicional y construcción en seco ya no depende solamente del presupuesto inicial. En viviendas unifamiliares, ampliaciones y refacciones, la construcción en seco gana terreno gracias a la velocidad de ejecución, la menor generación de residuos y el mejor comportamiento térmico y acústico.
La obra tradicional continúa siendo la opción elegida para desarrollos de mayor escala o proyectos con requerimientos estructurales específicos, aunque el incremento del costo de construcción obliga a controlar cada etapa con mayor precisión.
A esto se suma la aparición de nuevos materiales para terminaciones. Según Olmi, el mercado incorporó durante los últimos años soluciones como porcelánicos técnicos de gran formato, revestimientos antibacterianos, pinturas ecológicas, vinilos fabricados con materiales reciclados y productos que mejoran tanto la eficiencia como la sustentabilidad de las viviendas.
Más allá del sistema elegido, los especialistas coinciden en que la planificación resulta determinante para evitar sobrecostos y garantizar un buen resultado.
“Lo fundamental es contar con un proyecto adecuado, profesionales con experiencia y mano de obra especializada. Esa combinación permite construir mejor, lograr mayor confort y reducir el consumo energético durante toda la vida útil de la propiedad”, concluyó Orlandi.
Fuente: TN.com.ar