
Las intensas tormentas y el fuerte movimiento del mar registrados en las últimas semanas permitieron el hallazgo de nuevas huellas fósiles en la Reserva Paleontológica Pehuen Co–Monte Hermoso, uno de los yacimientos más importantes. El descubrimiento fue realizado por el presidente de la Sociedad de Fomento de Pehuen Co durante una recorrida por la playa y ya es analizado por especialistas del Museo Municipal de Ciencias Naturales “Carlos Darwin” de Punta Alta y de la Universidad Nacional del Sur.
El director del museo, el geólogo Maximiliano Rueda, explicó que las huellas fueron encontradas en el sector conocido como Playa del Barco, a unos mil metros al oeste del casco histórico de Pehuen Co. Según indicó, si bien en esa zona es habitual encontrar restos fósiles como huesos, dientes y cuernos de especies extinguidas, esta vez la fuerte erosión provocada por los temporales dejó expuestas marcas que hasta ahora permanecían ocultas bajo la arena. “Las huellas que se encontraron… no es una novedad que aparezcan huellas en ese sector, pero debido al gran movimiento de sedimento y la erosión de las últimas semanas se destaparon algunos sectores que habitualmente están cubiertos por arena y fue ahí donde aparecieron estas huellas que no teníamos registradas antes”, señaló.
El relevamiento quedó a cargo del especialista en icnofósiles Silverio Feola y de la licenciada Valentina Alfano, ambos investigadores de la Universidad Nacional del Sur. Aunque los estudios continúan, Rueda adelantó que, en principio, se identificaron huellas de perezosos del grupo de los milodóntidos, animales de aproximadamente tres metros de longitud, además de rastros atribuidos a notoungulados —que podrían corresponder a toxodontes— y algunas huellas de ciervos. “Las huellas de perezoso y de notoungulados están en un estado espectacular de conservación y van a ser muy útiles para estudiar el comportamiento de estas especies”, destacó.
El geólogo explicó que este tipo de evidencias permite reconstruir aspectos de la vida de los animales que habitaron la región hace miles de años, como su forma de desplazamiento o si vivían solos o en grupos. Además, remarcó que actualmente la conservación ya no depende de moldes de yeso como décadas atrás, sino de modelos digitales obtenidos mediante fotogrametría. “Generamos un modelado 3D de las huellas que luego puede compartirse con investigadores de cualquier parte del mundo o imprimirse para su estudio”, indicó.
Finalmente, Rueda pidió extremar los cuidados sobre el sitio para evitar daños irreversibles. Explicó que las huellas permanecerán expuestas hasta que la dinámica natural de la playa vuelva a cubrirlas con arena, pero advirtió que la mayor amenaza es la intervención humana. “Lo que tenemos que evitar de toda costa es que nuestra influencia directa rompa ese recurso paleontológico. Esas rocas son muy frágiles y cuando uno pisa cerca pueden partirse fácilmente. Tenemos que disfrutar este patrimonio con responsabilidad para que también puedan conocerlo las futuras generaciones”, concluyó.
Esta entrada ha sido publicada el 28 de julio, 2026 15:00
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