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“Es una comedia documental y podemos tratar temas profundos”: de Pigüé a San Sebastián con la historia del omelette gigante

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Desde Pigüé hasta San Sebastián, la historia del tradicional omelette gigante comenzó a tomar forma cinematográfica. En septiembre de 2026, la realizadora pigüense Cecilia Paviolo Marcenac presentó su proyecto documental “Cómo hacer un omelette sin romper los huevos” en el marco de un foro internacional que reúne producciones todavía en proceso de finalización.

La película nació a partir de la celebración que cada diciembre se realiza en Pigüé y que tiene como protagonista al tradicional omelette gigante. Para Paviolo Marcenac, se trata de una fiesta que desde su infancia tenía características especialmente atractivas para ser llevadas a la pantalla. “A mí siempre me había parecido desde chiquita algo muy cinematográfico”, contó la realizadora.

“Los vestuarios de estos personajes, los huevos que son muy impactantes, la sartén, todo es muy audiovisual”, explicó. El documental toma como punto de partida la construcción del evento, sus preparativos y la celebración, pero también busca contar otros aspectos vinculados con la identidad de Pigüé.

“Es esa excusa, digamos, que tiene la película de contar la construcción del evento, los preparativos y el evento en sí mismo es el puntapié inicial de la película”, señaló Paviolo Marcenac. A partir de allí, el proyecto se adentra también en la historia de la localidad y “la complejidad de esta multiculturalidad que hay en este lugar”.

El proyecto comenzó hace aproximadamente seis años, con una primera etapa de investigación. En 2022 se realizó un pequeño rodaje de registro del evento, mientras que en 2024 volvieron a filmar en Pigüé y en 2025 realizaron parte del trabajo en Francia.

Actualmente, el documental participa del foro de documentales Lau Haizetara, destinado a proyectos que todavía no están terminados. Para la realizadora, llegar hasta esta instancia representa una oportunidad para mostrar el proyecto ante profesionales de la industria y buscar los recursos necesarios para completar la producción.

“Es decir, aún le falta todavía el proyecto para poder terminarlo. ¿Qué le falta? Financiación”, explicó Paviolo Marcenac. En ese sentido, describió el contexto que atraviesa la producción audiovisual argentina: “Estamos atravesando una situación muy compleja en el cine argentino por la falta del financiamiento del Instituto de Cine”.

La película también despertó interés por la manera en que aborda su historia. Según la realizadora, varios profesionales que conocieron el proyecto destacaron que se trata de una propuesta particular porque trabaja desde el humor. “Es una comedia documental y, a través de esa lógica, que es más divertida, podemos tratar temas que son profundos”, sostuvo.

Además de la celebración del omelette, la película incorpora el detrás de escena de la propia producción y los vínculos entre quienes participan del rodaje. “La película muestra un poco el backstage de cómo se hace una película y también estas cuestiones más familiares o del vínculo entre los miembros del equipo de filmación y de mi familia”, explicó.

La producción tiene además un componente familiar: uno de los integrantes vinculados al tradicional omelette es su tío, que participa como chef. Pero el proyecto involucra a un equipo mucho más amplio, integrado no solo por quienes trabajan directamente en el rodaje, sino también por amigos y colaboradores.

La participación en San Sebastián abre ahora una nueva posibilidad para conseguir financiamiento y completar el documental. “Esperamos que a partir de esto tengamos contactos con profesionales de otros países que puedan llegar a estar interesados en el proyecto”, afirmó Paviolo Marcenac.

La realizadora también destacó la importancia de la cooperación como una alternativa para sostener la producción. En ese camino, el equipo habilitó mecanismos de colaboración y donaciones para afrontar los costos que todavía restan. “Son mecanismos alternativos que podemos ir encontrando para tratar de seguir”, explicó.

Paviolo Marcenac reconoció que el proyecto llega a un ámbito internacional con un presupuesto significativamente menor al de otras producciones participantes. “Los proyectos que están seleccionados tienen 10 veces el presupuesto que nosotros tenemos”, señaló. “Es bastante extraño, o hasta diría absurdo en un punto”.

A pesar de las dificultades, la realizadora confía en poder completar la película y sostener el trabajo del equipo. “Confiamos en que vamos a poder conseguir financiación”, afirmó. El objetivo, según explicó, es que todas las personas que participan de la producción puedan recibir una remuneración adecuada: “Que todo el equipo de filmación, que es enorme, no es solamente la gente del rodaje, sino un montón de amigos y amigas que están ahí atrás haciendo todo lo que hay que hacer, puedan cobrar un salario digno”.

Esta entrada ha sido publicada el 25 de septiembre, 2026 18:30

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