La joven de 22 años que quedó parapléjica tras ser baleada en Córdoba habló desde su cama del Hospital Rawson, donde sigue internada tras el ataque ocurrido a principios de semana en el barrio Yapeyú.
“Estábamos cerrando el kiosco de la casa después de trabajar toda la madrugada. De repente empezamos a escuchar balazos… y ahí sentí como que me caía: dejé de sentir las piernas”, relató Luna, la víctima.
El ataque sucedió el sábado por la madrugada, cuando ella y su pareja fueron atacados por un grupo de adolescentes, que les dispararon mientras estaban en la puerta de su casa. Luna recibió un proyectil en la espalda, que le provocó una lesión medular irreversible.

Intentó levantarse con los brazos, pero su cuerpo ya no respondía: “De la cintura para abajo ya estaba desvanecido”. Tras el ataque, su pareja comenzó a pedir ayuda y, con la colaboración de un familiar y un vecino, la trasladaron de urgencia al hospital.
Los médicos finalmente le dieron el peor diagnóstico: la bala le dañó gravemente la médula espinal y, por el momento, no hay posibilidad de que vuelva a caminar.
Luna, que tiene una hija de un año y medio, lamentó no poder “correr con ella ni llevarla de la mano al almacén”. A su vez, reclamó en diálogo con El Doce: “Quiero que paguen los chicos que hicieron esto. No quiero que estén dos meses y después tenga que volver a verles la cara mientras yo estoy en una silla de ruedas“.
Según confirmaron fuentes judiciales, tres adolescentes de entre 16 y 17 años fueron detenidos por el ataque luego de una serie de allanamientos ordenados por la Justicia. Dos de ellos tenían antecedentes penales. La investigación sigue en curso para determinar con precisión motivos y responsabilidades de cada uno de los involucrados.