El femicidio de Iris Blanco, una enfermera de 33 años, conmocionó a la ciudad cordobesa de Pilar y dejó al descubierto una historia marcada por la violencia.
La víctima murió en las últimas horas en el Hospital Misericordia después de agonizar tres semanas por una brutal golpiza. Su pareja, Ernesto David Romagnoli, es el único acusado por el hecho y ahora está preso en la cárcel de UCA.
En medio del dolor, la expareja de Iris y padre de sus hijos, Sergio Vega, rompió el silencio y pidió justicia.
En diálogo con El Doce, relató cómo cambió la vida de la víctima desde que comenzó la relación con el acusado. “No era ella, estaba apagada”, lamentó.
Un vínculo marcado por el miedo y el encierro
Iris y Romagnoli se conocieron a través de una app de citas mientras él estaba preso. Cuando recuperó la libertad, en mayo de 2025, se mudaron juntos a Oncativo.
Allí empezaron los primeros episodios de violencia, no solo contra ella, sino también contra sus cuatro hijos, fruto de relaciones anteriores.
Los chicos hablaron y sus padres hicieron denuncias, lo que llevó a la Justicia a dictar una restricción de acercamiento contra Romagnoli. Por eso también, los menores no pudieron seguir viviendo con su mamá.
“El control era constante. El más grande de mis hijos se fue de la casa porque él la llamaba a cada rato. No había un minuto para hablar con ella porque él la llamaba y le decía ‘qué es lo que hacés, qué es lo que no hacés’, era un celoso compulsivo”, contó Vega, sobre el infierno al que estaba sometida la víctima.
Incluso, remarcó el hombre, Romagnoli controlaba a Iris desde la cárcel. “Hacía videollamadas cuando estaba preso. No sé cómo los dejan tener eso y amenazarla de esa manera”, apuntó.
Según el testimonio de allegados a la mujer asesinada, Romagnoli tenía antecedentes por violencia de género y fue detenido en dos oportunidades por ataques a otras mujeres.
El último pedido de ayuda
El fin de semana del 7 de febrero pasado, Iris sufrió un ataque brutal y logró escapar, pero la golpiza siguió en la calle. Esa misma semana, Romagnoli la obligó a mudarse de madrugada a Pilar, sin avisarle a nadie.
“Cuando ella decía que ‘no’ a algo, la golpeaba. La tenía encerrada y no le daba de comer”, sostuvo una persona del entorno más cercano de la mujer, según indicó el mismo medio.
El jueves 12, la madre de Romagnoli fue a ver a Iris mientras él estaba de viaje y le llevó comida. Al día siguiente, Iris consiguió mandar un audio pidiendo ayuda: “No estoy bien y necesito que vengan”.
Sus amigos la encontraron el viernes, todavía consciente pero somnolienta, con moretones en la cara, brazos y en la espalda. No pudo explicar qué le había pasado.
El sábado, la situación empeoró. Cuando los amigos volvieron, Romagnoli ya estaba en la casa. Iris estaba dormida, pálida, con los labios morados y el pulso débil. Mientras tanto, el hombre y su madre comían un asado.
Al cambiarla para llevarla al hospital, descubrieron golpes en el pecho que antes no habían visto. En el hospital de Pilar, donde Iris había trabajado, sus propias compañeras no la reconocieron por el estado en el que llegó.
El sábado 14, Iris fue derivada al Hospital Misericordia, donde permaneció internada hasta el miércoles 18. De acuerdo con el testimonio, la trataron como paciente psiquiátrica y no le hicieron estudios toxicológicos ni clínicos.
Tras recibir el alta, volvió a internarse por fiebre e infección urinaria, y luego detectaron que estaba haciendo una meningitis. Entonces le hicieron una punción lumbar, pero nunca llegaron los resultados.
El domingo, los médicos informaron que tenía un problema neurológico sin origen claro. El lunes, su hermana recibió la noticia de que Iris había tenido un paro y fue intubada. Más tarde, confirmaron la muerte cerebral y falleció esa misma noche.
Detención y pedido de justicia
Romagnoli fue detenido el domingo 15 y está preso en la cárcel de UCA, a pocos metros del hospital donde agonizaba Iris.
Aunque en un principio fue imputado por lesiones graves, la carátula se agravó tras la muerte de Blanco. Así, la causa pasará a ser investigada como femicidio por la Fiscalía de Río Segundo, a cargo de Patricia Baulies.
El cuerpo de Iris Blanco sigue en la morgue para la realización de estudios forenses.
La excuñada de Iris, Lorena Vega, habló del impacto en los hijos de la víctima: “Los dos más chicos no entienden tanto lo que pasó, pero la llaman. Los otros nenes sufren porque no pudieron salvar a su mamá. El más grande está con un rencor porque dice: ‘quiero hacer justicia por mi mamá’. Queremos justicia por Iris porque ella era una gran amiga, comadre y madre”.