Veintitrés años después del asesinato de Federico Nicolás Margiotta, su familia sigue reclamando justicia. Nicolás tenía apenas 13 años cuando fue hallado sin vida al costado de la ruta provincial 85, en Coronel Pringles. El caso marcó a fuego a la comunidad y, sobre todo, a sus padres, Donato y Eva, quienes iniciaron una larga lucha judicial que hoy continúa su hija Giselle.
Uno de los acusados, Martínez, fue condenado a prisión perpetua, pero la sentencia todavía no está firme. Su defensa presentó un recurso ante la Corte Suprema de Justicia de la Nación con el objetivo de lograr un arresto domiciliario. “Él sigue diciendo que es inocente, pero la Justicia lo condenó”, remarca Giselle, quien sostiene que la causa aún no está cerrada.
La hermana de Nicolás recuerda que tenía 15 años cuando ocurrió el crimen. “El largo camino que recorrieron mis padres en busca de la verdad y de justicia fue de ellos dos. Pero ahora quedamos mis hermanos y yo soy la voz que continúa esa lucha”, explica.
El proceso judicial estuvo atravesado por absoluciones, amenazas y encubrimientos. “Eran gente con mucho poder, más Fabricio, pero también Martínez. Cuando los absolvieron en 2007 salieron con más poder todavía”, relata Giselle. Aunque finalmente se logró una condena, parte de la causa prescribió y otros posibles responsables nunca llegaron a juicio.
La memoria de sus padres, que fallecieron sin ver justicia completa, es motor de su perseverancia. “Mamá era la voz de Nicolás y papá era quien la empujaba a seguir. Hoy me toca a mí sostener ese legado”, dice.
Con dolor, pero también con firmeza, Giselle vuelve a poner en palabras lo que guía cada paso de su lucha, “Yo lo único que pido es que Martínez cumpla la pena y que se haga justicia plena por el crimen de Nicolás”.
EL CASO
Federico Nicolás Margiotta, un adolescente de 13 años con un leve retraso madurativo, fue asesinado en Coronel Pringles en agosto de 2002. Su cuerpo apareció con signos de abuso y asfixia. En 2005 fueron detenidos los comerciantes Jorge Fabrizio y Pedro Martínez, pero en 2007 resultaron absueltos. Tras la anulación de esa sentencia en 2017, un nuevo juicio los condenó a prisión perpetua en 2018, Fabrizio por homicidio y abuso sexual, y Martínez por homicidio. La Suprema Corte bonaerense ratificó las condenas en 2023. Fabrizio murió en 2024 bajo arresto domiciliario. Martínez sigue preso en Saavedra. Los padres de Federico fallecieron en 2021 por COVID-19.
INFORME ESPECIAL (ARCHIVO CANAL SIETE EN CORONEL PRINGLES)
Esta entrada ha sido publicada el 28 de agosto, 2025 17:25
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