La Selección de básquet superó a Rusia 69-61 por la última fecha de la primera ronda del Mundial de China y se ubicó en el primer puesto del grupo B, ya pensando en la segunda fase del certamen.

En un primer cuarto de bajísimo goleo, Argentina mostró una defensa sólida, al nivel de lo que pretendía, y buenas conexiones en ofensiva (6-0), pero con bajísima efectividad y varias pérdidas, lo que fue provocando una merma en el rendimiento.

A partir de entonces, la fluidez se apagó y la Selección anotó apenas 4 de 16 lanzamientos y apenas un triple. Eso, sumado a la falta de opciones para controlar el juego interno ruso, desembocó en un 12-17 (parcial de 17-3 en favor de los dirigidos por Sergey Bazarevich) con que se cerró el primer cuarto.

Así como Rusia tuvo su rato, fue todo de Argentina a partir del segundo período. Sergio Hernández echó mano al equipo y bajó la altura de la formación, con Deck como ala-pivote y Scola como pivote, además del ingreso de Nicolás Laprovittola.

La defensa mejoró, cortó en la primera línea y asfixió al ataque ruso (lo dejó casi cuatro minutos en 0), abriendo así las opciones para correr la cancha y meter un parcial de 18-0 para sacar 10 puntos de ventaja (27-17).

A partir de las pérdidas rusas y la explosión del contragolpe, Argentina tuvo su mejor rato, aunque los europeos se repusieron y recortaron la distancia (que había llegado a 11 a menos de un minuto del final) gracias a un cierre algo desprolijo del equipo de Oveja (39-33).

El tercer cuarto mostró una Selección que prevaleció en la pintura de la mano de Facundo Campazzo y con un gran rato de Marcos Delía (8 en el período), lo que permitió escaparse en el resultado a una máxima de 13 (53-40) a 2 minutos del cierre. Rusia pagó caro sus intentos por acercarse desde la línea de triples con nula efectividad (0-7).

En el cuarto Rusia se acercó en el resultado, pero la figura de Facundo Campazzo, nuevamente fue decisiva para el triunfo nacional.

Para Argentina, ya clasificada a la segunda ronda del Mundial, no era un partido más sino todo lo contrario: con su último rival del Grupo B también metido en la fase siguiente, el encuentro tenía ribetes determinantes pensando en lo que viene. Al tener otra zona de 4 en la segunda etapa del torneo y al arrastrar los puntos conseguidos en esta, haber vencido a los europeos implica arrancar un triunfo arriba de ellos antes de enfrentar a los dos clasificados del Grupo A (Polonia y Venezuela).