Condenados por abuso sexual en patota

El Tribunal Criminal 2 condenó a Jonathan Francisco Cardamone, a la pena de 28 años de prisión, mientras que un “secuaz”, Nicolás javier Torres fue condenado a 26 años de carcel por ser encontrados penalmente responsables de abuso sexual con acceso carnal y robo agravado a una mujer en un descampado del barrio Rucci,

   El gravísimo incidente se produjo la madrugada del 7 de agosto de 2018, en un terreno del sector de Chubut y Monte Hermoso, en cercanías del Plan Federal de viviendas.

  La víctima, de 36 años, sufrió lesiones por efecto del ataque sexual y por los golpes que recibió de los delincuentes. Tuvo que ser atendida en el Hospital Penna, incluso con traumatismo de cráneo con pérdida de conocimiento.

  Se consideró acreditado la participación de dos o más personas y robo agravado, ya que además del ataque sexual a la mujer le robaron un teléfono celular y una mochila con dinero, un perfume, un desodorante y llaves, entre otros elementos.

El hecho se produjo entre la 1.30 y las 4 horas, en una especie de zanjón ubicado en el descampado de Chubut y Monte Hermoso, en cercanías de la casa del acusado.

Ddentro de la investigacion de la fiscalía surge que, antes de la brutal agresión, los procesados habrían estado bebiendo cerveza en el lugar.

   Cardamone reconoció haber estado bebiendo con amigos, aunque dijo que no fue autor del hecho, que se fue a dormir sin que se produjera ningún incidente.

   Torres también se desligó del caso, aunque lo señaló a Cardamone y a un menor de edad que también participó.

Lugar del abuso, cercanía al Plan Federal

   El reconocimiento en rueda de personas por parte de la víctima terminó con algunas dudas, pero luego los reconoció indudablemente a través de fotos publicadas en los perfiles de Facebook.

   “…Ellos estuvieron esa noche ahí conmigo y fueron los que me agredieron, me estrangularon, mordieron, golpearon y me violaron…”, dijo la víctima en su testimonio. Detalló que luego de ser golpeada se produjo la violación grupal. Mientras uno la abusaba, los otros la sujetaban de los brazos o la presionaban en su cuello como para ahorcarla. Así de manera alternada. También sufrió mordeduras en los pechos, el abdomen y el cuello.

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