Internos de la Unidad 4 de Bahía Blanca confeccionaron y donaron diez cuchas al refugio local “Los Perros de José”, en una acción solidaria que conjuga capacitación laboral y servicio a la comunidad.

Gracias al trabajo de privados de libertad que trabajan en los talleres laborales del penal de Villa Floresta, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense, más de sesenta perros tendrán, a partir de ahora, un lugar para resguardarse del frío y de la lluvia, mientras esperan ser adoptados.

“Tengo un profundo agradecimiento a la Unidad y a todos los que trabajaron para realizar las casitas para nuestros Josecitos. Realmente, toda ayuda es necesaria y bienvenida para quienes trabajamos a pulmón. Nos cuesta mucho esfuerzo y dinero el poder devolver, a cada perro, su calidad de vida”, comentó Rocío Nazardin, la encargada del lugar.

Rocío se contactó con el Penal mediante una carta y reconoce que solo debió aportar clavos y algunas chapas.

El hogar de tránsito canino se emplaza en una casa  céntrica de nuestra ciudad. Tal como la dueña define, “los perros llegan en un estado deplorable” y allí los curan, les dan alimento y vacunas hasta que aparezcan los adoptantes. Sin embargo, reconoce que más allá de la ayuda de los 16 voluntarios, es mucha la demanda económica y laboral que el refugio genera.