Dos proyectos de científicos bahienses entre las 64 iniciativas seleccionadas para combatir el COVID 19

Uno busca desarrollar un recubrimiento para telas que inactive el virus y que se usaría en indumentaria médica, y el otro un monitor remoto de pacientes que disminuiría el contacto con los profesionales de salud. Ambos apuntan a cortar la cadena de contagios.

La doctora Verónica Lasalle y el doctor Pablo Mandolesi –docentes de esta Casa e investigadores del CONICET- lideran dos de las 64 iniciativas seleccionadas por la Agencia de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) entre más de 900 de todo el país en el marco de la Unidad Coronavirus COVID-19. La selección estuvo a cargo de un jurado de reconocidos investigadores de numerosas disciplinas, entre los que estuvo otra docente e investigadora de la UNS y el CONICET, la doctora Ana MaguitmannCada proyecto podrá recibir hasta 100 mil dólares del Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Geles, films y recubrimientos para inactivación del COVID-19

A partir del trabajo con un polímero natural, el equipo que coordina Lasalle –docente del Departamento de Química y con lugar de investigación en el Instituto de Química del Sur (INQUISUR, UNS-CONICET) busca desarrollar geles, films y recubrimientos poliméricos para la elaboración de materiales de protección y de inactivación del coronavirus en distintas superficies. “El objetivo es que se puedan usar como recubrimiento para distintos tipos de telas que se destinarían a la confección de indumentaria para protección personal; no solo para trabajadores de la salud sino extendido a la comunidad”, agregó. De esta forma, se podría colaborar en insumos para cortar la cadena de contagios. Ya se pusieron en contacto con una empresa textil de Pigüé que aceptó participar en el proyecto.

“La propuesta se basa en una tesis doctoral de una de mis becarias. La idea es utilizar un polímero natural que originalmente tiene propiedades antivirales y modificarlo a partir de la incorporación de nanopartículas inorgánicas para potenciar dichos efectos. Cuando se suscitó la pandemia, empezamos a profundizar esta investigación y encontramos artículos recientes que decían que este polímero tenía una actividad antiviral comprobada para varios tipos de coronavirus”, explicó Lassalle.

En principio, se trabajaría en la confección de barbijos, ambos, guantes y ropa en general. “Tuvimos que preparar la convocatoria en menos de diez días. Hicimos un cronograma y estimamos que en los primeros cuatro meses vamos a tener el material preparado a nivel laboratorio, con ensayos y pruebas necesarias para probar su estabilidad en condiciones comparables a las que se va a someter cuando se realicen los procesos en la fábrica textil”, detalló la investigadora.

Los primeros ensayos virales podrían estar en cinco o seis meses, y luego comenzará la etapa de escala piloto de los mejores materiales y los ensayos en la fábrica textil. En doce meses esperan estar en la fase de producción. “No se trata de materiales descartables, sino que el virus se fija e inactiva en el material que nosotros preparamos y este material puede regenerarse y volverse a utilizar. Es interesante desde el punto de vista de los costos”, concluyó.

Un módulo de monitoreo remoto de pacientes

El proyecto del doctor Pablo Mandolesi –profesor del Departamento de Ingeniería Eléctrica y Computadoras e investigador del Instituto de Investigaciones en Ingeniería Eléctrica de la UNS yel CONICET- nuclea a ingenieros, biotecnólogos, neumonólogos y empresarios. Su propuesta es un Módulo Simplificado de Internación (MSI) que permitirá censar frecuencia cardiaca, temperatura corporal y saturación de oxígeno, y se espera incorporar frecuencia respiratoria. El MSI es un dispositivo del tamaño de un celular colocado en pacientes con COVID19 en sector de internación intermedia. Es decir, aquellos que requieren monitoreo permanente por ingresar con historia clínica de afección respiratoria: asma, EPOC, etc. El MSI

El aporte de este dispositivo es que reduce el contacto del personal de salud con el paciente, ya que los datos se visualizan de manera remota. Por ende, reduce el riesgo de contagio, el uso de elementos de protección personal, el desgaste físico y psicológico, etc. ya que reemplaza el control cama por cama por un monitoreo centralizado y a distancia. Como consultor médico integra el equipo el doctor Jorge Draghi, especialista en neumología y Vicepresidente de la Sociedad de Tisiología y Neumonología de la Provincia de Buenos Aires.

Según explicó Mandolesi, el desarrollo tecnológico ha recibido la atención de colegas de diversos lugares del mundo quienes aguardan la publicación de planos bajo modalidad open source para replicarlos en sus respectivos países como equipamiento ante escenarios de internación masiva.

Para abastecer a la Región Sanitaria I se estimó la necesidad de producir 400 dispositivos. Las empresas para realizar la producción en serie de estos equipos se encuentran en la ciudad de Bahía Blanca y de Tandil. Para incrementar dicha producción se debería escalar en el sector industrial de Tierra del Fuego

Fuente: UNS

+ sobre este tema


Share on facebook
Share on twitter
Share on whatsapp